lunes, 18 de diciembre de 2017 09:55
Sociedad

Un nuevo tipo de células madre abre la puerta al desarrollo de órganos de reemplazo

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Científicos del Salk Institute de La Jolla (California), en colaboración con investigadores del Hospital Clínic de Barcelona, la Universidad Católica de Murcia y la Clínica Cemtro de Madrid, han descubierto un nuevo tipo de célula madre que ha permitido desarrollar la primera metodología fiable para integrar células madre humanas en un embrión animal.

Este hallazgo, liderado por el investigador del Salk Institute Juan Carlos Izpisúa-Belmonte y publicado en la revista 'Nature', supone "la superación de un obstáculo importante" de cara a conseguir el crecimiento de órganos de reemplazo para humanos, ha informado el Clínic en un comunicado este miércoles.

El hecho de poder desarrollar órganos de reemplazo permitiría hacer frente a la falta de donantes y al riesgo de que el sistema inmune de los pacientes receptores rechace el trasplante, así como beneficiar a personas con enfermedades crónicas como la diabetes y las insuficiencias hepática y cardíaca.

Las células madre utilizadas hasta ahora en los estudios científicos se clasificaban según su etapa durante el desarrollo embrionario: en este trabajo, los investigadores han encontrado un tipo de células madre que se caracterizan por su localización en el embrión -específicas de una zona en concreto- y han visto que son más fáciles de cultivar en el laboratorio.

De este modo, han utilizado esta nueva característica espacial para integrar células madre humanas en un embrión de ratón mediante su alineación con la posición correspondiente en el embrión de destino.

La diferencia más prometedora entre estas células orientadas en el espacio, llamadas rsPSCs, y las células madre tradicionales es "su capacidad para formar una quimera humano-ratón, una combinación de células a partir de las dos especies".

INCOMPATIBILIDAD Y RECHAZO

"Cuando se han intentado trasplantar tejidos animales en humanos, la incompatibilidad entre ellos ha llevado al rechazo", ha señalado Izpisúa-Belmonte, que ha añadido que habría una mayor probabilidad de éxito si se pudiera hacer crecer órganos a través de las propias células madre del paciente.

Esta posibilidad se ha acercado más a la realidad con los últimos avances en la generación de células madre a partir de células somáticas de los pacientes, que son aquellas que ya han dado lugar a un tipo específico de tejido, como la piel.

Gracias a estos avances, los investigadores pueden ahora tomar células de la piel de una persona, transformarlas en células madre y luego convencerlas para convertirse células específicas de un tejido distinto, como las del cerebro, el músculo y el páncreas.

Debido a que las células tienen el mismo ADN que la célula original de la piel, los tejidos nuevos, en teoría, serían aceptados si se les devuelve al cuerpo como un órgano de reemplazo.

En estudios previos se había intentado combinar en el laboratorio células madre humanas con embriones de ratón, "pero los resultados sugieren que esta metodología no es lo suficientemente fiable para la integración de las células humanas en embriones de ratón".

"El equipo tomó un enfoque diferente, al centrarse en la ubicación en vez de en el momento de la incorporación" de las células humanas en el embrión temprano de ratón.

CÓCTEL DE SEÑALES QUÍMICAS

De este modo, los investigadores desarrollaron un cóctel de señales químicas que consiguió que las células madre embrionarias humanas en una placa de laboratorio se orientaran en el espacio y se identificaran como parte de la región del embrión.

Para poder comparar esta nueva metodología con las ya existentes, también insertaron células madre humanas cultivadas con métodos convencionales: mientras las convencionales no se integraron en el embrión de ratón, las rsPSCs humanas sí que lo consiguieron e iniciaron el proceso de diferenciación a las células de las tres principales capas embrionarias -conocidas como ectodermo, mesodermo y endodermo-, que dan lugar a tejidos y órganos específicos en el embrión en desarrollo.

El director médico del Clínic y coautor del estudio, Josep Maria Campistol, ha señalado que este conocimiento "podría ser crucial para generar en un futuro diferentes tipos de células funcionales y maduras para la medicina regenerativa".

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