lunes, 23 de octubre de 2017 11:49
Politica

Borrell vería "decisivo" que la comunidad internacional opinara del proceso soberanista

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El expresidente el Parlamento Europeo Josep Borrell ha pedido a la comunidad internacional pronunciarse sobre lo que pasaría con Catalunya si se independizara, porque eso sería "decisivo ante los futuros escenarios que podrían plantearse".

"Haría falta imaginarse la posición de nuestros vecinos", ha añadido en un debate con el exprimer ministro federalista del Quebec (2003-12) Jean Charest, presentados por el vicepresidente de SCC, Joaquim Coll. El también exministro del PSOE constata en Catalunya "una intoxicación sistemática y permanente que no ha tenido contraoferta intelectual y dialéctica".

Para él, Catalunya sufre una división social, con un lado que es mucho más activo, y cree que "con datos en la mano" el independentismo no es mayoritario, pero sí hegemónico; incluso podría llegar a ser mayoritario, pero considera que todo depende de la percepción de lo que significa la independencia. Ve tres bloques: los que defienden la independencia, que ven todo de color de rosa --dice--; los que ven compatible ser catalán y español, que se expresan con menos vehemencia; y los "pragmáticos" que quieren saber qué supondría separarse.

Especialmente para ellos, Borrell ha pedido a los defensores de la secesión que no escondan las consecuencias de la independencia, un clamor al que se ha sumado el exprimer ministro Charest.

JEAN CHAREST

Según el quebequés, crear un Estado no es gestionar transferencias menores, sino tener en cuenta todo el aparato de Estado: moneda, ejército, administraciones y red exterior, y se podría generar un agujero negro económico: "Es fácil hacer sopa de pescado, pero es más complicado reconstruirlo después". El exprimer ministro, federalista, ha dicho que en el segundo referéndum del Quebec sobre su independencia, los separatistas pecaron de falta de humildad al decir que la independencia resolvería todos los problemas, y ha recordado que, cuando ganaron los defensores de seguir en Canadá, el independentismo no desapareció pero quedó aparcado y se trabajó para la recuperación económica.

Ha añadido que la fiscalidad y la administración es un problema que genera discusiones, que en su país se ha solventado con una fórmula matemática compleja en la que han ido cambiando variables para ajustarla. También ha dicho que ellos tienen el valor de la solidaridad muy inculcado porque saben que "nadie es permanente" --y ha citado el caso de la zona de Alberta, que, con la caída del precio del barril de petróleo, cambió su estatus dentro de Canadá--.

CAMPAÑA Y REFERÉNDUM

Charest ha avisado de que hay muy pocos problemas que se puedan solventar con un 'sí' o un 'no', que implican otros problemas, y que en su país hubo división de familias y dejó "cicatrices", porque se exacerban tensiones. "Habría que buscar más espacios de convergencia, porque los referéndums no son la panacea", según él, y ha dejado claro que, con todo, en su país se respeta la opinión de los que creen que el Quebec debería ser independiente.

Ha querido diferenciar la actitud con la que se hace campaña de la que se debe tener para hacer un referéndum: "En las campañas electorales las cosas se exageran, pero un referéndum es más que una campaña. La responsabilidad es mayor".

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