jueves, 17 de agosto de 2017 10:01
Opinión

La "MSN" deja en evidencia al "Profeta del Gol"

Francesc Xavier Monfort
Francesc Xavier Monfort

Periodista

Es incuestionable que la figura del mítico ex futbolista y ex entrenador, Johan Cruyff, genera multitud de adhesiones inquebrantables. Su inapelable palmarés, trayectoria y la exitosa herencia gestada por el mítico Dream Team del Barça lo sitúan como una auténtica referencia del Olimpo del balón al que se debe venerar.

Es incuestionable que la figura del mítico ex futbolista y ex entrenador, Johan Cruyff, genera multitud de adhesiones inquebrantables. Su inapelable palmarés, trayectoria y la exitosa herencia gestada por el mítico Dream Team del Barça lo sitúan como una auténtica referencia del Olimpo del balón al que se debe venerar.

En mi caso, he sentido auténtica fascinación y admiración fundamentalmente por la etapa de Cruyff como jugador. Junto con Pelé, Di Stéfano, Maradona y Beckenbauer, reinó sin paliativos en el siglo XX como en el XXI lo hace otro ilustre blaugrana: Leo Messi.


Su forma de jugar, goles, liderazgo dentro y fuera del terreno de juego, carisma, personalidad ganadora y la influencia del "holandés volador" o "el profeta del gol" con la camiseta del Ajax de Amsterdam, la Selección de Holanda o el F.C. Barcelona lo han convertido en una auténtica leyenda con momentos y logros, en mi opinión, irrepetibles.


Como técnico sus éxitos le avalan a pesar de que conviene no olvidar que el presidente del club barcelonista, José Luis Núñez (con el que tan pésimamente acabó) le mantuvo como técnico contra viento y marea frente a una corriente de opinión muy negativa y una Asamblea de socios que clamó contundentemente por su destitución, tras su más que titubeante inicio con malos resultados, muchas dudas y peores sensaciones.

La firme postura de Núñez (egoístamente Cruyff era al fin y al cabo su mejor "paraguas") hizo posible que el holandés completara ocho temporadas y tuviera la opción de modelar un equipo, un estilo y una filosofía futbolística de ensueño que tuvo como resultado la consecución de la primera Copa de Europa del Barça, el 20 de mayo de 1992 en el Estadio de Wembley, y de cuatro Ligas consecutivas.


Tres de ellas, sin embargo, en el último suspiro y de forma casi milagrosa. La 1991-92 y 1992-93 con las sonadas "pifias" del Real Madrid en Tenerife y el 14 de mayo del 94 gracias al penalti fallado en el descuento por el defensa serbio del Deportivo, Miroslav Djukic que hizo posible que el título viajara de La Coruña a Barcelona para alegría de Cruyff, de su equipazo y de la atónita afición barcelonista.


Cuatro días más tarde y con la resaca de una providencial Liga, el técnico holandés y el Dream Team pusieron el punto y final y de la peor manera a una imborrable etapa al perder en un pésimo partido en el Estadio Olímpico de Atenas frente al Milán (0-4) la final de la Champions.

Cruyff, su manera de conducirse, de posicionarse y sus opiniones son, para lo bueno y para lo malo, marcadamente peculiares. Capaz de crear y liderar como entrenador a un equipo inmortal?pero, a la vez, de fichar para todo un Barça a jugadores como Romerito, Korneiev, Eskurza, José Mari o Escaich y favorecer la titularidad de su hijo Jordi o de su yerno Jesús María Angoy.


El holandés intenta sentar cátedra cada vez que pontifica y actúa aunque no siempre los hechos le dan necesariamente la razón. Y Leo Messi, Neymar da Silva y Luis Suárez ("la MSN") lo han vuelto a evidenciar?para satisfacción del barcelonismo.


Parece fuera de toda duda que el actual "tridente" blaugrana ha superado las mejores expectativas de compromiso, rendimiento, eficacia, espectáculo y compenetración (dentro y fuera del terreno de juego) desmontando los vaticinios de un Cruyff que aventuró que dos "gallos" (en alusión al argentino y al brasileño) no funcionarían en el mismo "gallinero".


Tampoco apostó por un trío que ya ha superado con creces la mítica marca de 100 goles en una temporada (además de encandilar con sus dianas y juego) obtenida por otra tripleta de "tenores" de lujo, con Messi repitiendo junto a Eto'o y Henry en la temporada 2008-2009, la de la consecución de Champions, Liga y Copa.



El fútbol cambia de un minuto a otro pero, de momento la "MSN" ha dejado en clara evidencia al "Profeta del Gol" y en su primera temporada juntos ya han alcanzado cotas que les permiten entrar, por derecho propio, en la historia del Barça. Con la particularidad de que lo mejor podría estar aún por llegar?

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