jueves, 17 de agosto de 2017 11:54
Opinión

SAMBA Y LA INTEGRACIÓN EN EUROPA

Consol Prados
Consol Prados

Ahora que se vuelve a abrir el debate de la integración de la inmigración en Europa, recomiendo la película francesa Samba. Cine social europeo, agradable, a veces trágico, otras cómico ya menudo tierno, de la mano de los directores Olivier Nakache y Eric Toledano. Un guión con varias historias yuxtapuestas.

Ahora que se vuelve a abrir el debate de la integración de la inmigración en Europa, recomiendo la película francesa Samba. Cine social europeo, agradable, a veces trágico, otras cómico ya menudo tierno, de la mano de los directores Olivier Nakache y Eric Toledano. Un guión con varias historias yuxtapuestas.


Pero este artículo no es una crítica cinematográfica. Me fijo en aspectos que retratan perfectamente algunas contradicciones o situaciones del proceso de integración de los inmigrantes en nuestros países europeos.


¿Se puede considerar a Samba, de origen senegalés, como inmigrante después de vivir en Francia durante diez años? Inmigrante como acción de partir del país de origen para establecerse en otro distinto. O emigrado, persona que reside en un país que no es el suyo de origen. Diez años de trabajos precarios y persiguiendo el anhelado permiso de residencia. Lo coge la policía y como no tiene papeles lo retiene en el centro de internamiento del aeropuerto, pero lo vuelve a soltar con una orden de expulsión. Esta escena es buenísima, porque muestra la gran contradicción de vivir por el mundo con una orden de expulsión sin ser expulsado. Una situación que lleva a vivir en el anonimato, en trabajos precarios que nadie quiere hacer y sin contrato ni condiciones laborales, en el mercado negro en busca de una identidad falsa, y el miedo y la inseguridad. Empresas que buscan emigrados sin permiso de residencia para la limpieza, y policía que de vez en cuando hace inspecciones y certifica órdenes de expulsión a personas que trabajarán en negro. Este es el círculo. Considero que muy bien trazado en la película con tragicómicas escenas.


El papel de las ONGs es también un tema. Por un lado la película dibuja muy bien, en mi opinión, los perfiles que trabajan o colaboran, fíjese. Gente joven crítica y con un punto alternativo, personas mayores supongo que senior, incluso la actriz secundaria que lo hace por terapia. Y sobre todo, que prácticamente todas son mujeres. Y más allá de los perfiles, la tarea que hacen y cómo son capaces también de crear entornos más amables. Detalles como el acceso al centro de internamiento para intentar mediar en la situación irregular de las personas retenidas por la policía, o atender a la sede de la entidad a otros que sólo disponen de un papel con la dirección de la asociación que alguien les ha escrito.


Hay más detalles aunque no podemos dejar escapar. La conversación entre Samba y su tío, que le recuerda que no pueden volver a "casa" como fracasados, que la ilusión es hacerse una buena casa allí. U otro y no menor, al contrario, el amigo de Samba que se llama Wilson pero que en realidad es argelino. Se hace llamar Wilson y se hace pasar por brasileño porque ve que tendrá más éxito con este nombre y esta falsa nacionalidad que no como originario de Argelia y musulmán.


En esta línea, pero sobre la vida de las segundas generaciones y sus entornos, también recomiendo un libro de 2004, "Mañana será otro día" de Faïza Guène.


Es importante contar historias, que son también nuestras historias para que conviven en nuestras ciudades. Todavía tenemos muchos retos y riesgos como sociedades interculturales.

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