viernes, 15 de diciembre de 2017 03:28
Opinión

Volar muy barato, mata

Manuel Fernando González
Manuel Fernando González

A Coruña, 1952

Tras una tragedia aérea, poco se puede decir, salvo, que las autoridades han montado un formidable dispositivo de atención a las familias de las víctimas y que se están buscando las cajas negras para tratar de averiguar las causas del accidente, causas, que pasados los meses, las compañías y las propias autoridades, se preocupan que no se sepan, dejando que la tragedia se difumine.

Tras una tragedia aérea, poco se puede decir, salvo, que las autoridades han montado un formidable dispositivo de atención a las familias de las víctimas y que se están buscando las cajas negras para tratar de averiguar las causas del accidente, causas, que pasados los meses, las compañías y las propias autoridades, se preocupan que no se sepan, dejando que la tragedia se difumine y que salvo las personas afectadas porque lo exigen, los demás, nos quedemos con las ganas de saber qué pasó realmente y qué o quién, pudo ser el actor principal de la tragedia.

Ha pasado antes y desgraciadamente volverá a pasar con este terrible suceso de este martes del avión de la Germanwings una filial de Lufthansa que se estrelló en los Alpes franceses con 150 pasajeros que no han sobrevivido porque el impacto fue terrible, casi como una gran bomba como las que caían en Vietnam. Los seguros y la propia compañía se encargarán de investigar lo sucedido y se lo guardarán para ellos, porque no conviene que la gente se asuste y deje de viajar en aviones con 24 años de vida por precios imposibles que, por mucho que nos cuenten, no permiten un mantenimiento riguroso y continuado. Si esos mismos aparatos sobreviven a la cuenta de explotación de la compañía que los utiliza al cabo de 25 años, pasarán a África donde Occidente no tiene ningún interés en saber cuánto tiempo más vuelan hasta que se estrellan definitivamente con "carne de cañón" que dirían los militares, como pasaje.

Es día de duelo y de respeto a la tristeza de quienes han perdido un ser querido, pero también es una jornada para recordarle a la mayoría de la gente que, de su memoria y sus exigencias depende este accidente. No sea uno más que cae en el saco del olvido, porque a todos nos interesa que la seguridad vuelva a las líneas aéreas y que exista tolerancia cero con aquellos a los que solo les importa su cuenta de resultados, aunque sea a costa de que los aviones se estrellen de vez en cuando y pasen a formar parte de una estadística que siempre nos dice que volar es el medio más seguro que existe, y que accidentes hay muchos más en las carreteras. No se lo crean, es mentira y sobre todo de un cinismo insoportable.

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