lunes, 11 de diciembre de 2017 18:21
Opinión

Road to?Estadi Nou Sardenya

Redacción Pressdigital
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Medio de comunicación. 

El campo de fútbol del histórico Club Deportivo Europa será el escenario, el miércoles 25 de marzo a partir de las nueve de la noche, de la estimulante 26ª edición de la final de la Copa Catalunya que enfrentará a los gracienses (como es bien sabido, uno de los equipos fundadores del Campeonato de Liga en España y finalista de la Copa de 1923 ante el Athletic de Bilbao) y un no menos estimado Girona FC que está protagonizando una magnífica temporada en la competitiva División de plata.

La Federación Catalana ha acertado de lleno a la hora de aceptar celebrar la "fiesta del fútbol catalán" según remarca el buen entrenador dels "escapulats": el pratense Pedro Dólera, en el Estadio de la barcelonesa Vila de Gràcia. Será la quinta final de la historia de la competición que se disputará en el campo de uno de los aspirantes al título, en este caso y más que nunca, de manera totalmente justificada ... e inteligente para garantizar el éxito de un evento tristemente devaluado de forma incomprensible en no pocas ocasiones por poderosos clubes catalanes, presuntamente referentes, y por una organización manifiestamente mejorable.

Después de que Barça y Espanyol pactaran con la Federación Catalana no participar en la Copa Cataluña para afrontar el experimento de una poco exitosa Supercopa (ni 3.000 espectadores asistieron en realidad, a pesar de las cifras oficiales más al alza, a la final del pasado 29 de octubre entre azulgranas y españolistas, precisamente en el gerundense Estadio de Montilivi) parece evidente que Europa, que en la actualidad se encuentra dos categorías por debajo de los gerundenses luchando por tercera temporada consecutiva, para disputar la promoción de ascenso a la Segunda División B, continúa caracterizándose por dignificar y prestigiar como el que más (por implicación, interés, compromiso, historia y nivel competitivo) un torneo que arrebató al mismo Barça de Bobby Robson y José Mourinho el 1997 y el de Louis Van Gaal una temporada más tarde.

Robson y Mourinho se dieron de alta, por cierto, como socios europeístas, durante un año, después de perder la final del 17 de junio de 1997 (1-3) en L'Hospitalet (con Josep Moratalla en el banquillo "escapulat") donde llegaban habiendo ganado la Recopa. El 5 de mayo del 98, esta vez en el Miniestadi del Barça (ahora con Bartolomé Márquez como técnico del Europa) el equipo de Gracia se impuso en los penaltis a un conjunto que había logrado la Liga y la Copa de la mano de Van Gaal con jugadores como De la Peña, Amor, Hesp, Roger y Oscar García, Pizzi o el grandioso Xavi Hernández ... que falló una pena máxima.

Todo apunta a que el 25 de marzo, el Nou Sardenya vivirá, en efecto, una verdadera fiesta del fútbol catalán. El Girona de Pablo Machín, que lucha en la zona noble de la Segunda "A" llega a la final habiendo eliminado el Badalona y el Gavà. El Europa ha completado una fase clasificatoria excepcional tras ganar en Español B, Ascó, Castelldefels, Barça B y Sabadell, en estos últimos dos casos, mediante unas auténticas exhibiciones futbolísticas con idéntico resultado: 3 a 0.

La actual plantilla de Dólera tiene el reto y la ilusión de intentar coger el lustro testigo de los Carvajal, Endrino, Serafín, Verdú, Gandoy, Benja o Colomé y hacerlo compatible siguiendo en puestos de privilegio al grupo catalán de Tercera.

Francesc Xavier Monfort

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