domingo, 22 de octubre de 2017 19:31
Opinión

Estruendo financiero

Robert Pastor
Robert Pastor



Se comentaba en Andorra el establecimiento ya efectuado de la baronesa Tyssen en el país y la confirmación de la apertura de una parte de su pinacoteca, junto con el debate sobre la decisión que la fiesta nacional de la Constitución pueda abrir en el comercio, al tratarse de un día de fin de semana en plena temporada turística cuando, de repente, estalló la escándalo del siglo.

Se comentaba en Andorra el establecimiento ya efectuado de la baronesa Tyssen en el país y la confirmación de la apertura de una parte de su pinacoteca, junto con el debate sobre la decisión que la fiesta nacional de la Constitución pueda abrir en el comercio, al tratarse de un día de fin de semana en plena temporada turística cuando, de repente, estalló la escándalo del siglo.

Antoni Martí jefe de gobierno electo, incluso antes de su investidura, convocó urgentemente a los medios para confirmar indirectamente las acusaciones en la Banca Privada (BPA) -la entidad de las cuentas de los Pujol, que asumió cuando Andbank decidió librarse-, llegadas de Estados Unidos y, que la señalan como un centro de blanqueo de dinero de grandes delincuentes internacionales, estimado en unos 2.000 millones de euros.

La medida inmediata ha sido la intervención de la BPA por el Instituto de Finanzas (INAF), que a falta de banco emisor tiene la competencia de controlar el sistema y las entidades financieras del país, y designar dos interventores que asuman la gestión para garantizar, por un lado, la lucha contra el blanqueo, y por otra que los clientes continúen recibiendo los servicios con normalidad.

Las acusaciones de los supuestos delitos son bastante graves, como notoria la fama (mala) de los supuestos beneficiarios de las operaciones, mafiosos de China y de Rusia.

El chino es Gao Ping, considerado el jefe de la red de blanqueo y tráfico de personas que operaba en España, encarcelado desde 2013 y con una prórroga de la situación de reclusión preventiva desde hace pocos días, por riesgo de fuga y porque supone una amenaza cierta contra varios testigos del caso.

El ruso, Andrei Petrov, que llegó como un modesto inmigrante en la Costa Brava y en dos años hizo una fortuna calculada en 50 millones. Si en la trama de Ping hubo acusaciones a policías, incluido un comisario del aeropuerto de Barajas, en la de Petrov se ha considerado implicados a los máximos cargos del ayuntamiento de Lloret: el ex alcalde y ex diputado, Xavier Crespo, el teniente de alcalde, José Valls, y la arquitecta municipal, Pilar Gimeno.

Todavía hay una tercera parte en estos supuestos negocios, la empresa pública de los Petróleos de Venezuela (PVASA), un país donde la corrupción es casi consustancial al sistema, no sólo en tiempos del chavismo, sino desde el siglo pasado.

El informe del departamento de crímenes financieros del Tesoro de Estados Unidos, que será publicado en las próximas horas, atribuye a tres altos cargos de la banca andorrana la participación consciente en las operaciones de lavado, a cambio de comisiones muy elevadas, y detectadas porque se hacían a través de cuatro cuentas en bancos norteamericanos.

La inoportunidad del escándalo para una plaza financiera en un pequeño país como Andorra es evidente, no sólo porque viene a continuación del caso de los Pujol, sino porque hace muy pocos días que el gobierno español había sacado definitivamente al principado pirenaico de la lista de paraísos fiscales y está a punto de tramitar oficialmente el convenio bilateral contra la doble imposición fiscal entre los dos estados.

En cuanto a la entidad concernida, si las acusaciones se demostraran, vendrían a explicar la rápida expansión de la que hasta hace poco era el "hermano pequeño" -bastante pequeño, incluso a escala- de los cinco bancos andorranos. Creado en los años 50 como Banca Cassany, fue participada por Caixa Catalunya, hasta que el Banco de España obligó a las entidades que controla a sacar el capital que tenían en Andorra -La Caja era socia de Crèdit Andorrà y el BBVA del entonces Banco Internacional -Banca Mora-.

En los últimos tiempos, sin embargo, había ido creciendo de forma acelerada, de la mano de los hermanos Higini y Ramon Cierco, principales propietarios y copresidentes. En 2011 compraron Banco de Madrid, y nombraron director a José Pérez, nada menos que el ex director general de supervisión bancaria del Banco de España que también ha intervenido esa filial española. Y había abierto otras filiales en Suiza, Luxemburgo, Panamá y Uruguay. Con todo, el serial del siglo en los valles de Andorra no ha hecho más que empezar y las novedades y concreciones irán llegando hora tras hora, especialmente en esta fase inicial.

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