miércoles, 18 de octubre de 2017 16:57
Opinión

La mujer, especie protegida

Carmen Parra Rodríguez
Carmen Parra Rodríguez
Profesora de Derecho Internacional Universitat Abat Oliba CEU

Un año más celebramos el día internacional de la mujer trabajadora, y como cada año mi pregunta es la misma, ¿tenemos algo que celebrar?. La cuestión no es baladí ya que si bien es cierto que si miramos atrás el papel de la mujer en el mundo "civilizado" ha evolucionado favorablemente, no podemos decir lo mismo de la mujer trabajadora en los países que quedan fuera de esta órbita.

Un año más celebramos el día internacional de la mujer trabajadora, y como cada año mi pregunta es la misma, ¿tenemos algo que celebrar?. La cuestión no es baladí ya que si bien es cierto que si miramos atrás el papel de la mujer en el mundo "civilizado" ha evolucionado favorablemente, no podemos decir lo mismo de la mujer trabajadora en los países que quedan fuera de esta órbita.

Los medios de comunicación y las redes sociales nos ofrecen a diario imágenes de mujeres que soportan todo tipo de torturas y vejaciones y no sólo de tipo físico. Ellas no tienen derecho a la educación, no pueden opinar, no gozan de ningún tipo de libertad y así una larga lista en la que casi lo menos importante es que no tengan derechos en el trabajo.

Si salimos de este espacio, no olvidemos que la palabra internacional también las incluye en el colectivo de la conmemoración, los derechos de las mujeres trabajadoras tampoco parecen haber avanzado lo suficiente teniendo en cuenta que ya cumplimos más de una década en el siglo XXI.

Trabajadoras son las mujeres asalariadas que trabajan en fábricas, entidades públicas, colegios, equipos informáticos, redacciones de periódicos etc. Todas ellas pueden, gracias a numerosas leyes y Tratados internacionales tener permisos de maternidad, periodos vacacionales y derechos similares a sus compañeros masculinos.

Trabajadoras también son las empresarias, abogadas, médicas, arquitectas etc. que no perciben salarios y que forman parte de un colectivo invisible para la sociedad. Mi pregunta es, ¿puede una mujer autónoma dejar de atender su negocio durante 16 semanas para cuidar a su hijo?. Si lo hace dejará de percibir ingresos lo que hace que sea excepcional el que una mujer trabajadora perteneciente a este colectivo pueda disfrutar de los derechos que les concede genéricamente la ley.

No vamos a olvidar las referencias al tan utilizado "techo de cristal" que justifica la escasez de directivas en Consejos de Administración ya que necesitaríamos mucho más espacio al aquí utilizado para poder argumentar sobre las razones de esta ausencia.

Si a todo esto le unimos el dato de que no sabemos por qué fuerza divina necesitaremos setenta años para conseguir la igualdad salarial entre hombres y mujeres, mi pregunta seguirá siendo la misma, ¿qué es lo que celebramos?.

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