lunes, 18 de diciembre de 2017 10:00
Opinión

Ética Empresarial (II)

Javier Barranco
Javier Barranco

Ante este desarrollo de la Responsabilidad Social Empresarial, RSE, que indicábamos en el artículo anterior, nos surgen dos preguntas: ¿Cuánto, de todo ello, va a ser fruto momentáneo de las circunstancias actuales; es decir, va a ser una moda pasajera?, y la otra: ¿Estamos hablando de ética empresarial o de una nueva estrategia de Marketing?

Ante este desarrollo de la Responsabilidad Social Empresarial, RSE, que indicábamos en el artículo anterior, nos surgen dos preguntas: ¿Cuánto, de todo ello, va a ser fruto momentáneo de las circunstancias actuales; es decir, va a ser una moda pasajera?, y la otra: ¿Estamos hablando de ética empresarial o de una nueva estrategia de Marketing?

Podemos estar seguros de que la Responsabilidad Social Empresarial o Corporativa, es decir el comportamiento honesto o la gestión ética de la empresa, como queramos denominarlo, no tienen vuelta atrás. Es como una capa que va a envolver a la empresa en su totalidad.

Habrá, eso sí, organizaciones que desarrollarán más sus códigos de conducta; otras que se centrarán prioritariamente en el Medio Ambiente y la mayoría que actuará en el ámbito solidario aplicado a las necesidades de la comunidad cercana en la que opera.

La mayor o menor intensidad e, incluso, el abandono de alguna de estas prácticas será función de la propia actividad del negocio. Así las industrias extractivas se centrarán en el Medio Ambiente, mientras que las de Gran Consumo implantarán una mayor Acción Social.

¿Pero el empresariado está convencido de que esto es positivo para su gestión? Quizá, todavía, no lo está o no lo están todos los directivos, a pesar de que hay bastantes argumentos que demuestran que sí lo es. Muchos se lo plantean como una acción de Marketing, ya que el objetivo final es reforzar positivamente su imagen corporativa.

Consideramos que los dos planteamientos deben ir unidos: un convencimiento interno de que la empresa no puede considerar solamente los aspectos económicos, sino también los sociales y medioambientales, y una venta, a través de acciones y proyectos concretos, de este convencimiento de cara a sus stakeholders, a sus grupos de interés: "somos éticamente responsables y, además, lo demostramos". De ahí la complementariedad que debe darse entre Responsabilidad Social Empresarial y Marketing Social Corporativo.

Lo importante, en todo esto, es que se tenga en cuenta el concepto de Desarrollo Sostenible, definido por la Comisión Mundial sobre Ambiente y Desarrollo (Comisión Brundtland), que indicaba que "el desarrollo que asegura las necesidades del presente, no puede comprometer la capacidad de las futuras generaciones para enfrentarse a sus propias necesidades".

Conviene, para terminar, recordar la frase de M. Olivencia, Presidente que fue de la Comisión Especial para el Estudio de un Código Ético de los Consejos de Administración: "La Ética es un Índice de Calidad. Sin Ética no puede haber ni valor ni valía de Entidades, ni de Organizaciones, ni de Instituciones públicas o privadas".

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