martes, 17 de octubre de 2017 07:50
Opinión

Retorno del pasado y distancia

Robert Pastor
Robert Pastor



Coincidiendo con la recta final de los comicios andorranos, y por tanto con no tanta cobertura mediática como habría tenido en otros momentos, se registró el retorno al país de Fidel Pallerols. Cabe recordar que este fue una de las personas condenadas en el llamado «caso trabajo», asunto pionero en la persecución de la corrupción política.

Coincidiendo con la recta final de los comicios andorranos, y por tanto con no tanta cobertura mediática como habría tenido en otros momentos, se registró el retorno al país de Fidel Pallerols. Cabe recordar que este fue una de las personas condenadas en el llamado «caso trabajo», asunto pionero en la persecución de la corrupción política.


El empresario andorrano Pallerols fue reconocido como organizador de una serie de cursos de formación para trabajadores en paro, con subvención de la Unión Europea, algunos de los cuales no se llegaron a hacer nunca, pero que sirvieron para la financiación ilegal de Unión Democrática.


Fue condenado, en una sentencia pactada entre fiscalía y reos, con Lluís Gavaldà, director general de Trabajo en el momento de los hechos, y el hermano de éste, Vicente, a menos de dos años de prisión que, en principio y hasta entonces , no habían supuesto la ngre real a un centro penitenciario de otras personas en las mismas circunstancias.


Pero en otra decisión que creó precedente, el tribunal catalán decidió que los penados ingresaran efectivamente entre rejas por la gravedad de los delitos y el eco público. El mismo criterio que se seguiría después con personas tan famosas como Isabel Pantoja.
Todavía recordamos, años antes de que se destapara el escándalo, la visita a la capital del principado pirenaico de Josep Antoni Duran Lleida, acompañado por Pallerols a la entrevista con el jefe de gobierno entonces y avalando la reciente creación pe r el empresario de una fantasdmagòrica "patronal de Andorra", sin ninguna empresa o empresario de los sectores económicos principales del país, como la banca, la hostelería y el gran comercio.


Ha pasado en poco tiempo desde el encarcelamiento de los protagonistas de aquel asunto y menos aún desde la salida, poco publicitada. Y el regreso del personaje ha sido para comparecer delante la justicia andorrana. Paradójicamente, no como acusado, sino como supuesta víctima de un caso de estafa, que habría sufrido en 1999.


Otros aspectos de la actualidad, eminentemente política, ocupan los espacios preferentes de los medios andorranos: la formación del segundo gobierno Martín, que según todos los indicios ampliará el número de miembros. Oficialmente, para aliviar las tareas de algunos titulares que parecían excesivas. También para premiar apoyos durante la campaña que se decidió en la parroquia de Ordino, donde han pedido ya que se nombre un ministro de la localidad. Los titulares de las carteras elegidos en las listas al legislativo, que serán unos cuantos, dejarán escaños a los que figuraban como suplentes en las candidaturas.


Otra curiosidad es que los dos representantes de la izquierda, que perdieron en conjunto un consejero, tendrán que participar juntos en el grupo mixto, porque el mínimo para formnar uno propio, según el reglamento interno de la cámara, es de cinco, y no parece fácil que les "ceden" tres y dos consejeros, respectivamente, las otras dos formaciones, porque parecen demasiado.
No es extraño que el jefe de gobierno reelecto "tema" una fuerte oposición ... por la derecha, de los Liberales que en la legislatura anterior fueron socios integrados en la misma coalición.


Entre los aspectos tangenciales a los comicios, no ha pasado desaparecebut el interés de medios extranjeros (cinco acreditados, todos catalanes) ni las preguntas de casi todos los cuatro candidatos a encabezar el Ejecutivo sobre las posiciones respectivas ante el proceso soberanista del Principado vecino.


Demandas inútiles, porque los cuatro fueron «pasar» de oponerse como de apoyar a la iniciativa. Martín, el electo, repitió lo que ya había dicho ante Rajoy en Ordino y en sintonía con varios dirigentes europeos que no era de su competencia sino «un asunto interno español». Y en todo caso, esta "abstención" ya fue vista en los medios interiores como un ejemplo de la política tradicional, recomienda para el deòleg Fiter i Rossell Fiter i Rossell hace siglos en su Manual Digest, para situaciones políticas incómodas: "hacer el andorrano", que es el eqivalent a lo que se conoce internacionalmente como "hacerse el sueco".

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