domingo, 22 de octubre de 2017 03:08
Politica

Jordi Pujol Jr. hizo de 'oro' una empresa gracias a las adjudicaciones de su padre

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Jordi Pujol Ferrusola mintió ante la comisión de investigación del Parlamento catalán el pasado lunes: sí mantuvo negocios con la Generalitat mientras su padre era presidente y así fue como hizo de oro una de sus empresas

Jordi Pujol Ferrusola, el hijo mayor del clan Pujol, mintió ante la comisión de investigación del Parlament. Negó haber tenido ningún trato con la Generalitat al menos hasta después de que su padre dejara la Presidencia. Pero en diciembre de 1999, junto a Jordi Puig Godes, compró el 52% de las acciones de una sociedad que se llamaba Ambulancias San Patricio (ASP), por la que pagaron 52 millones de pesetas de entonces (unos 362.000 euros al cambio actual). Cinco meses después, la compañía recibía una suculenta adjudicación de la Generalitat y multiplicaba su valor.

La venta se materializó el 15 de diciembre de 1999. Y el 23 de mayo del 2000, la compañía recibió la adjudicación del Gobierno catalán para el transporte sanitario en las comarcas de Tarragonès, Alt Camp y Conca de Barberà. El contrato firmado con la Administración tenía una vigencia mínima de un año, pero era renovable hasta cinco.

El negocio fue tal que ese año 2000 Ambulancias San Patricio facturó 217 millones de pesetas (más de 1,3 millones de euros) con unos beneficios antes de impuestos de 11 millones de pesetas (66.000 euros). Pero en el 2001, la facturación llegó a los 411.500.000 pesetas (casi 2,5 millones de euros) y los beneficios se dispararon hasta los 307.000 euros. En esa fecha, la empresa facturaba al Servicio Catalán de la Salud más de 1,5 millones de euros y al Servicio de Emergencias Médicas (también organismo público) otros 570.000 euros. La facturación al sector privado se reducía a sólo 360.000.

Ante esta circunstancia, los 'Jordis' sacaron provecho de su ventajosa posición. "La confección de este dossier ha sido compleja, en cuanto durante el último trimestre del 2000 y el primer trimestre del 2001 se han negociado los nuevos conciertos para el año 2001 entre la Administración y las empresas adjudicatarias (entre ellas ASP), fruto de las dificultades que el sector como tal está atravesando y de la lógica adaptación al nuevo sistema de gestión del servicio del transporte sanitario, aprobado en el pasado mes de mayo del 2000. Las negociaciones han priorizado la gestión de ASP y creemos que el esfuerzo ha valido la pena por cuanto las relaciones con la Administración gozan de buenas referencias respecto al servicio ofrecido y por la creciente actividad contratada en los últimos tres meses, muestra de la confianza probada que el Servei Català de la Salut ha depositado en ASP", decía una carta enviada por Jordi Puig Godes a Pedro Rodríguez Inciarte el 20 de junio de 2001.

Porque, mediante la misiva, los 'Jordis' ofrecían la venta de un paquete accionarial que iba del 1 al 52%, que era el porcentaje que ambos sumaban. Además, ofrecían la posibilidad de comprar también la nave industrial donde se ubicaba la sede de la compañía. "Te agradecería la máxima confidencialidad en el uso y distribución del dossier adjunto", decían en la carta. Un memorándum de esas fechas situaba el valor de la compañía en 300 millones de pesetas (1,8 millones de euros) y entre los motivos para invertir en la misma señalaban, en primer lugar, los "contratos firmados" hasta la fecha y las "expectativas de negocio".

También había la posibilidad de una fusión con Ambulancias Reus "para así ocupar el 100% del territorio de Tarragona. Esta empresa ya ha mostrado su interés de forma reiterada". Otro de los puntos que destacaban era el "mercado potencial de privados y mutuas que todavía no se ha podido abordar en profundidad". Y, especialmente, la "rentabilidad de la operación. Si bien no existe un plan a 5 años, sólo con las previsiones para el año 2001 y 2002, se deduce que una toma de participación a un valor de 300 millones por la sociedad puede suponer una generación importante de plusvalías a inversiones que entran en un horizonte de 2/3 años".

En julio de 2003, los socialistas se interesaron por la situación de la compañía y la diputada Núria Segú presentó varias preguntas parlamentarias sobre el funcionamiento de ASP en las comarcas donde tenía las adjudicaciones del transporte sanitario para saber si se había abierto algún expediente informativo o sancionador a la compañía debido a las múltiples protestas y denuncias de usuarios contra la calidad del servicio. Pero desconocían por completo el papel que el propio hijo de Pujol había tenido en el devenir de la empresa.

MENTIRAS, MENTIRAS, MENTIRAS EN LA COMISIÓN

Mentiras, mentiras, mentiras. La familia Pujol Ferrusola se despachó a gusto ante los diputados del Parlamento catalán sin ningún disimulo. El patriarca del clan, Jordi Pujol i Soley, se escudó en el "dicen, dicen, dicen" para dar a entender que las acusaciones contra su familia son producto de rumores no confirmados y de maledicencias. La madre, Marta Ferrusola, echó balones fuera, se rio de los diputados y se enfadó porque le molestaba que le preguntaran por el dinero.

Pero lo más grave fueron los olvidos y mentiras de Jordi Pujol Ferrusola ante algo supuestamente tan serio como una comisión de investigación. "Todos los trabajos que hice en empresas privadas catalanas, que en algún momento alguna de ellas tuvo adjudicaciones o estaba teniendo adjudicaciones de la Administración fueron siempre trabajos privados. Y yo trabajé con ellas a partir de 2003-2004, que es cuando el señor president Pujol (sic) ya no era presidente de la Generalitat y que en aquel momento quien mandaba en el Gobierno de la Generalitat era, primero, el señor Maragall, y después el señor Montilla", dijo contestando al socialista Jordi Terrades.

"Nunca en ninguna de mis empresas hice nada que estuviese relacionado con la Administración a nivel de concursos, adjudicaciones o de temas públicos", aseveró en una respuesta a Santi Rodríguez, representante del PP. A la diputada Isabel Vallet, de CUP, le aseguró que jamás le interesó entrar en el juego de la política "porque el riesgo no era para mí, que evidentemente sí que lo era (sic): era para mi padre, y yo no tengo ningún derecho a reventar el legado de mi padre".

Casi al final de su comparecencia, el primogénito del clan Pujol soltó otra afirmación para la historia: "Yo no juego nunca con la Administración Pública. ¿Por qué? Porque, primero, se sabe todo; seguro que si es verdad es fácilmente demostrable, cosa que, de momento, no se ha podido demostrar en nada. Entonces, la persecución del 'dicen, dicen, dicen'? bien? se queda en nada, pero, a la hora de la verdad, hace daño y a mí me está perjudicando. Tanto que, con algunos señores, puntualmente, me estoy presentando con otro nombre para hacer cosas en el extranjero, en este caso en Mauritania, no aquí. Aquí se acabó".

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