jueves, 19 de octubre de 2017 20:18
Politica

Economistas creen que el Govern llegó demasiado lejos en su participación en Spanair

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El catedrático de Economía aplicada de la Universitat de Barcelona (UB), Germà Bel, y el profesor de política económica de la UB y experto en infraestructuras, transportes y aviación, Xavier Fageda, han coincidido este viernes en que la participación del Govern en la desaparecida Spanair llegó demasiado lejos, ya que se inyectaron cerca de 200 millones de euros públicos.

"No era necesario hacer un estudio. Era de sentido común que aquello era despilfarrar recursos públicos. Yo no lo hubiera hecho", ha asegurado Fageda en la primera de las comparecencias de la comisión de investigación sobre la quiebra de Spanair que el Parlament realiza para determinar si más allá de responsabilidades judiciales, también se deben depurar responsabilidades políticas.

En la misma línea se ha expresado Bel, que ha dicho que la apuesta de la Generalitat por Spanair fue "un error de intervención pública", por lo que la administración catalana debería haber puesto fin a esta operación si no tenía un objetivo claro y transparente. "Llega un momento en que se tenía que haber cortado la operación. Se tendría que haber dicho: hemos invertido tanto y no queremos perder otro tanto", ha señalado Bel, que ha indicado que Spanair por sí misma no suponía crecimiento orgánico, sino una apuesta por el crecimiento.


Ha añadido que sólo hubiera avalado la operación de Spanair desde el punto de vista de un conseller de Territorio y Sostenibilidad, mientras que como política industrial "era una locura" en un momento en que el mercado se estaba contrayendo, y como conseller de Economía hubiera marcado un límite.


"Hubiera ido frunciendo el ceño hasta que se hubiera acabado. Tengo entendido que a un conseller de Economía se le deja hacer lo que quiere hasta que se le cesa", ha insinuado Bel, y ha aseverado que el escaso compromiso de los socios privados acaba provocando que Spanair se convierta en una operación pública.


EL CÓCTEL DE LA QUIEBRA


Para Bel, el motivo de la quiebra, que se produjo el 27 de enero de 2012, es un cóctel en el que se combina la incapacidad para encontrar un socio privado, ni siquiera dentro de la alianza Star Alliance --de la que Spanair era miembro--, la incapacidad para crecer de forma orgánica, y la "puntilla" que supuso la entrada de Ryanair en el Aeropuerto de El Prat, que decidió dar el salto a Barcelona e ir suprimiendo rutas en Girona y Reus al tener tasas similares.


Fageda ha añadido a los ingredientes del cese de actividad el accidente que se produjo el 20 de agosto de 2008, en el que 154 personas perdieron la vida y otras 18 resultaron heridas en el Aeropuerto de Madrid-Barajas cuando un avión de Spanair que cubría la ruta Madrid-Gran Canaria cayó al suelo nada más levantar el vuelo: "Es muy importante la reputación de marca, y el accidente comportó que el tráfico de esta aerolínea fuera más bajo. No se pudo recuperar del todo el valor de marca perdido".
A ello se suma que la aerolínea entonces presidida por Ferran Soriano era una empresa con pérdidas sin posición de dominio en el Aeropuerto de Barcelona, con lo que la única justificación de la intervención del poder público era desarrollar un 'hub' para ganar tráficos.


"Spanair no era viable, estaba claro. Y la apuesta última era que pasara a formar parte de un gran grupo, pero para que una compañía apueste por ti necesitas tener un cierto tamaño", ha explicado Fageda, que ha agregado que la aerolínea catalana se vio obligada a operar rutas que no le resultaban rentables simplemente para no perder tamaño, si bien ello provocó que los números rojos se dispararan.

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