domingo, 17 de diciembre de 2017 03:30
Opinión

Francia como ejemplo

Benet Maimí
Benet Maimí

Secretari d'organització d'Unió Democràtica de Catalunya

Francia ha sufrido esta última semana la barbarie del terrorismo yihadista que ha querido silenciar y atacar uno de los pilares fundamentales de la democracia: la libertad de expresión. En homenaje a Charlie Hebdo y a las voces que han sido silenciadas por el fundamentalismo islámico en todo el mundo, hay que subrayarles el pensamiento de Voltaire: "No estoy en absoluto de acuerdo con lo que decís pero daría la vida para que lo pudierais decir".

Francia ha sufrido esta última semana la barbarie del terrorismo yihadista que ha querido silenciar y atacar uno de los pilares fundamentales de la democracia: la libertad de expresión. En homenaje a Charlie Hebdo ya las voces que han sido silenciadas por el fundamentalismo islámico en todo el mundo, hay que subrayarles el pensamiento de Voltaire: "No estoy en absoluto de acuerdo con lo que decís pero daría la vida para que lo pudierais decir". Este es el espíritu que ha hecho posible nuestras democracias, el de la libertad por el que hemos luchado en Europa y en el mundo occidental. En nuestro mundo de libertades no tienen cabida la intolerancia, el rechazo al diferente, el ataque a los que no son de los nuestros.

Debemos actuar sin contemplaciones y con determinación contra los que quieren imponer por la fuerza una determinada visión del mundo, contra los que quieren acabar con nuestro modelo de convivencia, con los que no respetan los derechos humanos. Esto es justamente lo que pretenden los yihadistas: que nos instalemos en el miedo ante la barbarie y que hagamos ojos cerrados a las atrocidades que perpetren.

Francia ha dado una lección impecable en su respuesta a los atentados. Millones de personas han salido a las calles para defender los pilares de la República, para dejar claro que no renunciarán a sus ideales, y para decir que ser tolerantes con los que piensan diferente no significa ser débiles ni indecisos a la hora de actuar.

Nos enfrentamos a un enemigo terrible y este combate lo debemos realizar con la fuerza de la unidad. Por eso, quiero destacar el papel de Hollande y Sarkozy, unidos como una sola persona al frente de la población francesa y acompañados por más de una cincuentena de líderes políticos mundiales. Es una demostración clara de que los valores y la defensa del país está muy por encima de los intereses personales y partidistas. Qué diferencia con la reacción de los políticos españoles después de los brutales atentados del 11-M en Madrid. Es necesario que el PP y el PSOE aprendan. La división nos debilita en la misma medida que refuerza a los bárbaros.

Pero al mismo tiempo debemos evitar caer en la xenofobia que algunos quieren atizar, pero no desde el buenismo sino desde el compromiso de todos: los políticos y los religiosos, los cristianos, los musulmanes y los agnósticos. No hay lugar para proclamas violentas ni para llamadas a la yihad a ninguna mezquita de la UE. Pero al mismo tiempo debemos tener claro que hay lugar para mezquitas, sinagogas donde la gente lo necesite. El pulso que el integrismo islámico ha declarado en Occidente no es religioso. Es el de la barbarie contra la libertad, el de la intolerancia contra la convivencia, el del terror contra la pluralidad.

No nos engañemos. En Occidente y, por tanto, también en Cataluña este es uno de los grandes problemas de este siglo si no hacemos las cosas bien. Los yihadistas hace tiempo han comenzado la partida. Es necesario que actuemos con sensatez y contundencia.

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