viernes, 18 de agosto de 2017 10:58
Opinión

Sigamos escribiendo

Manuel Fernando González
Manuel Fernando González

A Coruña, 1952

Las imágenes en las que un terrorista remata en el suelo a un policía galo han dado la vuelta al mundo, y nos permiten a todos, hacernos a la idea de lo que pudo ser la matanza en la redacción del Charlie Hebdo.

Las imágenes en las que un terrorista remata en el suelo a un policía galo han dado la vuelta al mundo, y nos permiten a todos, hacernos a la idea de lo que pudo ser la matanza en la redacción del Charlie Hebdo, donde los asesinos dispararon indiscriminadamente contra el Director y varios dibujantes por los que preguntaron a la entrada, y que tenían apuntados en una lista que llevaban en los bolsillos. Y la sensación que nos queda es que estos "defensores de Mahoma" están adiestrados para convertir el odio religioso en un crimen fanático, que desgraciadamente no va a acabar con este atentado en suelo francés.

Si las autoridades consiguen detener a los autores, bien harán, si pueden, en pillarlos vivos, para que, llevados ante un tribunal, puedan ser juzgados con todas las garantías legales, las mismas que ellos no han concedido a sus víctimas. Luego, veremos, si eso sirve de algo y convence a quienes están detrás de estos asesinatos, que con la violencia, ninguno de los suyos, acabará en el paraíso que les han prometido, sino en frías celdas donde el tiempo pasará muy despacio para los que han matado en nombre de la fe, y que vayan perdiéndola, poco a poco, hasta que la muerte, muchos años después, se los lleve definitivamente, viendo, con sus propios ojos, como el mundo cambia en la dirección contraria a la que ellos pretendían.

Si a estos asesinatos de periodistas indefensos, Francia contesta con bombardeos o violencia revanchista, nada, ni nadie, podrá evitar que estos locos se salgan con la suya, enseñándonos otros cadáveres, como prueba irrefutable de que "los herejes de Occidente" son los verdaderos culpables de que el Estado Islámico tenga razón de existir y que la suya es la única y verdadera guerra santa.

Enterremos a nuestros colegas, recemos por ellos, consolemos a sus familias y pese a todo, cueste lo que cueste, honremos su memoria ejerciendo nuestra libertad de expresión, como ellos ya han hecho y que tan caro les ha costado. No alberguemos odio, ni tampoco exijamos venganza, porque eso es lo que desean sus asesinos y quienes les amparan. Somos periodistas, somos como la gente que nos lee cada dia y por lo tanto, solo buscamos la verdad y sobre todo, la paz entre las personas de buena voluntad. Así pues, sigamos escribiendo, primero por nosotros mismos pero, sobre todo, como homenaje a los compañeros del Charlie Hebdo que acaban de morir asesinados cumpliendo con su deber y mientras estaban trabajando.

Manuel Fernando González
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