miércoles, 18 de octubre de 2017 16:52
Opinión

Corrompe, que algo queda

Manuel Fernando González
Manuel Fernando González

A Coruña, 1952

No sé si son conscientes los políticos profesionales que dirigen los partidos en sus distintos parlamentos y otras instituciones, pero lo que estamos viviendo sobre la corrupción está llenando de posibles votantes las filas de Podemos, por mucho cabreo que provoque este movimiento en la casta política, empresarial, sindical, eclesial y hasta extraterrestre.

No sé si son conscientes los políticos profesionales que dirigen los partidos en sus distintos parlamentos y otras instituciones, pero lo que estamos viviendo sobre la corrupción está llenando de posibles votantes las filas de Podemos, por mucho cabreo que provoque este movimiento en la casta política, empresarial, sindical, eclesial y hasta extraterrestre.

El Congreso ha vuelto a dar hoy un golpe de gracia a la marca España, mientras el jefe del Gobierno va dando tumbos por los pasillos del caserón de la Carrera de San Jerónimo asustando a los suyos que de reojo miran a Catalunya, donde un Mas crecido, se frota las manos pensando que si no precipita su estrategia, pillará al nuevo gobierno del estado en una débil mayoría, que puede no saber qué c? hacer con el mal llamado "problema catalán".

El cese o dimisión, según se mire, de Ana Mato, muchos pensamos, que es el comienzo de un largo vía crucis, en el que el partido popular perderá su mayoría absoluta y además, a buena parte de sus cabezas visibles quienes, agobiadas por las numerosas causas judiciales que están pendientes, irán dejando el poder, para integrarse, muchos de ellos en la, para ellos desconocida, población reclusa. Un fenómeno, del que, no solo, "disfrutará" en exclusiva la derecha que sabiamente aglutinara Don Manuel Fraga, sino también, el socialismo español con figuras muy destacadas en el candelero judicial a punto de interrogatorio en el Supremo, las altas instancias de Convergència con Pujol & family al completo, y por supuesto, los sindicatos de clase que, cada vez que leemos algo de ellos, aparece como epígrafe al lado la palabra ERE, como estigma insalvable de su actividad reciente. Si a eso, le añadimos que la Iglesia española, ¡por fin! descubre que tiene en sus parroquias a curas pederastas y a prelados que los protegen, avergonzando y escandalizando a todos los católicos, pues ya tenemos una panorámica "casi" completa de lo que realmente son nuestras élites dominantes y la imagen que al mundo ellas, y solo ellas, trasmiten sin que podamos evitarlo.

Si algún día, la España de los ciudadanos, consigue recuperar el poder, a través de una democracia activa y solidaria, seguramente nos levantaremos de nuevo y saldremos adelante. Si solo lo que conseguimos es maquillar este penoso espectáculo, seguramente acabaremos volviendo a entrar en un inacabable túnel del que no nos va a poder sacar ni el mejor de los rescates posibles, con la mala experiencia que aún tenemos presente sobre ese tipo de salvamentos. Seamos optimistas, y pensemos, que puesto que ya hemos tocado fondo, nada de lo que nos depare el destino, puede resultar peor que lo que acabamos de padecer.

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