viernes, 15 de diciembre de 2017 20:52
Opinión

¿Hacia dónde va Convergència?

Manuel Fernando González
Manuel Fernando González

A Coruña, 1952

Me causa verdadera pena comprobar cómo la Convergència Democràtica de Catalunya que fundaron Jordi Pujol, Ramon Trias, Fargas y muchos otros más, no tiene nada que decir cuando su actual líder Artur Mas les pide que se olviden de su ideología y asuman una lista única de "personalidades" que debe llevar al país hacia la independencia.

Me causa verdadera pena comprobar cómo la Convergència Democràtica de Catalunya que fundaron Jordi Pujol, Ramon Trias, Fargas y muchos otros más, no tiene nada que decir cuando su actual líder Artur Mas les pide que se olviden de su ideología y asuman una lista única de "personalidades" que debe llevar al país hacia la independencia.


¿Qué queda del proyecto que aquellas ilusionadas personas que llenaban el Palacio de Deportes de Barcelona en el mítin de abril de 1977 que me tocó retransmitir en la radio? Pues, si hacemos caso a la propuesta presidencial en el Fórum, poco o muy poco, a nivel partidario, se entiende. Ramon Trias Fargas, por desgracia ya no está, al ex President Pujol le persigue duramente la justicia tras su polémica confesión tributaria, Miquel Roca, el otro gran líder convergente, ya no está para cosas que no tengan que ver con su bufete jurídico o los Consejos de Administración en los que tanto se prodiga y, salvo esporádicas comparecencias en las páginas de La Vanguardia, no tiene presencia política en la calle Córcega. ¿Y los nuevos? Pues los Turull & Rull todavía se encuentran en fase de crecimiento personal y político como para oponerse a algo que proponga su jefe de filas, mientras que el "elefante Blanco" de la nueva Convergència todavía se sigue esperando que se manifieste. Además, para más desgracia, tras la caída judicial de Oriol Pujol tampoco hay delfín, y por si fuera poco, al socio de referencia Duran i Lleida, como se le ha faltado tanto al respeto societario, ya nadie le busca porque quienes siempre le han seguido tampoco saben si está dentro o fuera de la coalición que tanta gloria ha dado a CiU.


Queda Esquerra, pero los republicanos de Junqueras son otra fuerza política que aspira a gobernar y, por lo tanto, a ser, por la paciencia demostrada en esta legislatura, el partido que declare unilateralmente la independencia, para así honrar a sus dirigentes históricos y, de paso, despegarse de esa casta de élite que siempre ha dirigido Catalunya porque también ha reivindicado como suya la bandera y el espíritu nacional del país. Romper esa dinámica de tantos años, que tiene sobre todo tras de sí un trasfondo económico muy importante, ha sido siempre el sueño republicano perseguido con su entrada en el Tripartito y continuado en esta legislatura con el apoyo parlamentario al Govern Mas.


Pero claro, una cosa es la independencia vista desde la perspectiva de Esquerra Republicana, y otra muy distinta desde la atalaya convergente, y no digamos desde la mirada revolucionaria de la CUP. Y eso, cuando llega el momento de la verdad, tiene su enjundia, ya que encontrar, aunque solo sea, entre republicanos y convergentes el encaje apropiado que sustente un proyecto común, es casi tan improbable como lograr la utópica cuadratura del círculo geométrico. Mas ha recuperado la iniciativa y no quiere dejársele a Oriol Junqueras, por la sencilla razón de que no quiere pasar a la historia como el "tonto útil" que destrozó un proyecto tan brillante como era Convergència, para que luego su más encarnizado enemigo político se quedara con la gloria y el Gobierno de una Catalunya independiente.


Como han podido comprobar en esta entrega periodística no he entrado a analizar lo que piensan los que no comparten lo que ha propuesto el President de la Generalitat en la Conferencia del Fórum. Esa es, como decían mis abuelos, harina de otro costal que, lógicamente, ni se van a quedar quietos, ni van a permitir que este proyecto culmine felizmente, por la sencilla razón de que son muchos más y tienen la sartén legal por el mango, como hasta ahora "apenas" han evidenciado. Pero de eso, mejor no hablar demasiado cuando estamos en plena pelea por ocupar el puente de mando del bergantín que, según dicen unos y sobre todo, "otras", nos lleva rápidamente a Ítaca, o a Dios sabe dónde, no vaya a ser que el "gran timonel" pierda el rumbo?


Les seguiremos informando.

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