martes, 24 de octubre de 2017 11:33
Opinión

AHORCAR A UNA MUJER

Oscar Hernández Bernalette
Oscar Hernández Bernalette

Confieso que me conmovió que ahorcaran en Irán a la joven Rayhaneh Jabbari de 26 años. Cualquier padre se perturba por tan dura realidad. Su pecado fue defenderse de un intento de violación .Estuvo 7 años confinada en una cárcel y finalmente la ejecutan. La historia no es distinta a otras miles de abuso sexual. Todos los días mueren personas inocentes, pero que tristeza que una joven más quien intentó defender su integridad fuera juzgada con tal crueldad por una corte.

Confieso que me conmovió que ahorcaran en Irán a la joven Rayhaneh Jabbari de 26 años. Cualquier padre se perturba por tan dura realidad. Su pecado fue defenderse de un intento de violación .Estuvo 7 años confinada en una cárcel y finalmente la ejecutan. La historia no es distinta a otras miles de abuso sexual. Todos los días mueren personas inocentes, pero que tristeza que una joven más quien intentó defender su integridad fuera juzgada con tal crueldad por una corte. No valió la campaña internacional por Twitter y Facebook para salvar a esta joven de tan lamentable final. Se recogieron mas de 250.000 firmas. Una vez la razón de la religión y el estado prevalecen por encima de la justicia.

En Irán ejecutan a muchas personas por ofensas menores y condiciones humanas que son castigadas bajo las leyes fundamentalistas con la pena de muerte . Por adulterio, robo, homosexualidad, posesión de drogas y por supuesto la disidencia política también es castigada con crueldad. Es el país con mayor ahorcados per cápita del mundo. ¡Vaya qué record!. Rayhanech dejó una serie de cartas que serán publicadas en un libro por su por su madre la reconocida actriz Jabbari Shole Pakrayan.

En los tiempos que corren, la brutalidad sigue siendo una herramienta de control de unos hombres sobre otros. Sólo pensemos que después de 65 años del Holocausto aún no aprendemos y existen espacios para que se actúe con impunidad y vil venganza por ideologías y causas poco civilizadas. Es un crimen de lesa humanidad no haberle permitido un nuevo juicio ante la evidencia y a pesar del llamado de atención de miles de personas alrededor del mundo.

Antes de ser ejecutada en la prisión de Rajaishahr, le escribió una conmovedora carta a su madre en la que le dice: "desde lo más profundo de mi corazón que no quiero tener una tumba para que vayas a llorarme y sufrir. No quiero que vistas de luto por mí. Esfuérzate en olvidar mis días difíciles. Deja que el viento me lleve..."

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