viernes, 15 de diciembre de 2017 15:06
Sociedad

La Eurocámara apoya que los países puedan vetar un transgénico pero rechazan que las empresas participen en proceso

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La comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo ha apoyado este martes dar flexibilidad a los Estados miembros para que puedan vetar el cultivo o comercialización de un Organismo Genéticamente Modificado (OGM) en su territorio, incluso cuando ha sido autorizado a nivel europeo; pero ha rechazado que las compañías intervengan en ese proceso.

Hasta el momento, la Unión Europea aprueba o veta un OGM en base a razones medioambientales o sanitarias y la responsabilidad de la autorización recae sobre el Ejecutivo comunitario si, como ocurre en la mayoría de los casos, los Estados miembros no logran un consenso mayoritario ni a favor ni en contra del producto.

Con la nueva norma, un país podrá prohibir el transgénico en su territorio aunque esté permitido en el resto de la UE, invocando razones socioeconómicas, de orden público y de ordenación geográfica, por ejemplo. Los eurodiputados añaden que se especifique también en estas razones las cuestiones medioambientales.

Los eurodiputados han pactado un texto que marcará su posición negociadora frente a los Veintiocho y la Comisión Europea, con quienes inician desde este lunes los contactos formales para sacar adelante una nueva norma sobre transgénicos que armonice la situación en la UE. La propuesta de Bruselas, sobre la mesa desde 2010, estaba aparcada por las divisiones al respecto entre los Estados miembros.

Entre las diferencias que alejan las posiciones de los países y la Eurocámara figura, por ejemplo, el papel de las compañías de transgénicos en este proceso, en el que los eurodiputados no quieren que esté presente la industria.

Los 28, sin embargo, son partidarios de una tramitación en dos etapas, que permita a la empresa excluir en su solicitud de autorización a los países que se oponen. Si la compañía no acepta esta posibilidad, se abriría una segunda fase para que los Estados miembros presentaran sus motivos para que no se permita el transgénico en cuestión dentro de su territorio.

La Comisión Europea ha aplaudido el voto de los eurodiputados porque considera que las dos instituciones "comparten el mismo objetivo" para legislar en materia de transgénicos y ha confiado en que sea posible un acuerdo de aquí "a finales de año", con el objetivo de que la norma esté ya a punto en 2015, ha indicado el portavoz comunitario de Salud, Enrico Brivio.

Desde la Eurocámara, el eurodiputado responsable del dossier, el liberal belga Frédérique Ries, ha destacado el "amplio consenso" entre los grupos políticos para abordar este asunto "sensible". Y ha destacado que en la negociación defenderán que la Agencia europea de seguridad alimentaria (EFSA) conserve un "papel central" en el proceso de autorización.

Otras aportaciones de los eurodiputados a la nueva norma es, por ejemplo, que se pida a los Estados miembros que tengan que garantizar que los cultivos transgénicos "no contaminan otros productos" y que impidan la "contaminación transfronteriza". Para ello, deberían tomar medidas como la creación de "zonas de amortiguación".

Desde la organización ecologista Greenpeace, la posición de la Eurocámara ha sido aplaudida en tanto que "mejora" el acuerdo entre Veintiocho y favorece la protección de una agricultura y medio ambiente "libres de OGM", porque ofrece un derecho "jurídicamente sólido".

En un comunicado, el director de política agrícola de Greenpeace UE, Marco Contiero, ha dicho que se trata de una "mejora radical" de un planteamiento, el de los Estados miembros, "fuertemente influenciado" por delegaciones favorables a los transgénicos, como la de Reino Unido.

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