lunes, 21 de agosto de 2017 21:46
Opinión

Corrupción, ¿la esencia del régimen?

Roberto Laxe
Roberto Laxe

No hay día en que la población no despierte con un nuevo caso de corrupción, a los ya "históricos" Barcenas, Gurtel, EREs,... se les unen las tarjetas "opacas" de Bankia, o la operación Punica... Además, cada nación o región del estado tiene sus asuntos, como en Galiza la Pikachu, la Pokemon, y docenas de alcaldes y concejales "pringados" en cohechos, prevaricaciones, etc.

No hay día en que la población no despierte con un nuevo caso de corrupción, a los ya "históricos" Bárcenas, Gurtel, EREs,... se les unen las tarjetas "opacas" de Bankia, o la operación Punica... Además, cada nación o región del estado tiene sus asuntos, como en Galiza la Pikachu, la Pokemon, y docenas de alcaldes y concejales "pringados" en cohechos, prevaricaciones, etc.

La corrupción es parte estructural de un régimen, el del 78, que se basa en el olvido y perdón de los que a lo largo de 40 años de dictadura hicieron de "España" su cortijo personal; y así siguen considerándola. Es consustancial al tipo de capitalismo que se desarrolló, el "capitalismo castizo" que nace, crece y se desarrolla en las cercanías del aparato del estado, de las concesiones en infraestructuras o servicios privatizados, en las recalificaciones del suelo, en las subvenciones para cursos o para la venta de automóviles (plan Prive), que precisan de gestores, de alcaldes y "representantes" públicos, corrompibles. Por eso es tan difícil luchar contra la corrupción en el Estado Español, porque esta lucha se traduce directamente en una lucha contra el capitalismo español y sus instituciones, de las que dependen.

Delante de este destrozo asistimos a una verdadera operación de maquillaje político para suavizar lo que está aconteciendo. Primero retiraron al "viejo" rey Juan Carlos, acosado por un gran desprestigio, y ahora los jueces lanzan una campaña de detenciones de corruptos que recuerda al proceso "Manos Limpias" de comienzos de los años 90 en Italia contra la Mafia y sus enlaces con los partidos, especialmente la Democracia Cristiana y el Partido Socialista.

Con nuevas caras en la institución monárquica, en los partidos institucionales y "nuevas" fuerzas políticas, intentan una regeneración del régimen del 78, sin llamar a la población a decidir sobre su futuro... Tanto niegan este derecho, que prohíben el voto en Catalunya en el nombre de la "democracia" con afirmaciones absurdas como que "triunfó la democracia, (el 9N) no se puede votar". La corrupción es un cáncer que amenaza con derribar todo este edificio que tanto les costo levantar, por eso tienen que "cambiar todo para no cambiar nada".

El 15M gritó, "le llaman democracia y no lo es", "no nos representan", y lo hizo desde las plazas y las calles. Cuatro años después parece que ese sentido asambleario se tenga reconducido a unos procesos electorales donde ponen sus esperanzas. "El problema no son las instituciones, son las personas", es el mensaje de los más radicales, invirtiendo en un sentido reaccionario el lema del 15M, "el problema no son las personas, es el sistema".

Dentro de este "sistema" genérico del 15M, el problema son las instituciones que están estructuradas por la legislación para favorecer la corrupción, para que el capitalismo castizo tenga acceso directo a las subvenciones, a las obras publicas, a los servicios privatizados... En palabras de Carlos Lesmes, Pte del Tribunal Supremo, la legislación esta hecha para castigar al "robagallinas", no al corrupto.

La presencia en ellas de personas honestas, que existen, sólo puede paliar el problema de fondo, las privatizaciones, que se harán "legalmente", las concesiones de obras a la empresa privada también, sólo que con el "reglamento" en la mano. Sin embargo la entrega de servicios a la empresa privada -al beneficio privado que es de ultimas lo que sucede, y que es más caro por definición- se mantiene.

La corrupción ésta desmoronando todo el régimen porque demuestra delante de la población su verdadera cara: favorecer a los más ricos, a los empresarios y banqueros, incluso cuando estos son juzgados. En estas condiciones es imposible tener la menor confianza en que desde las instituciones actuales sea posible el cambio.

Antes de llegar a las más radicales -en su sentido etimológico, ir a la raíz de las cosas- existen medidas a tomar, que evitarían el choque de trenes. La primera de ella, es la "berlanguiana" de "todos a prisión", los "políticos" corruptos y los "empresarios" corruptores. La segunda es una derivación de uno de los resultados más nefastos para la población de la existencia de la corrupción, la privatización de servicios públicos, entregados a los empresarios "amigos"; ante un saqueo como lo que se está dando, se impone la recuperación inmediata de estos servicios; es un principio básico de "salud publica" en el sentido "Robespierre" de la palabra. Por último, que no la última, es la expropiación inmediata de los bienes y de las empresas implicadas en la corrupción, beneficiarias desde hace años de la corrupción de los "políticos".

Es obvio que estas medidas en cualquier otro lugar evitarían ese "choque de trenes", pero dado las características del régimen español y del capitalismo en el que se sostiene, no son posibles si no se da una fortísima movilización social. El capitalismo "castizo" es el núcleo duro del capitalismo "español", la lucha contra la corrupción va contra uno de los pilares fundamentales de su enriquecimiento y poder, y la salida solo se puede vislumbrar a través de un Proceso Constituyente, que culmine en una Asamblea constituyente donde la población decida y rompa definitivamente con el pasado.

Esta es la realidad de la corrupción.... y las dificultades para sean las propias instituciones del régimen, y sus partidos, los que lleven adelante una verdadera limpieza.

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