domingo, 22 de octubre de 2017 15:55
Opinión

¿Queda alguien con ética y autóritas a bordo?

Antón Alonso
Antón Alonso



La mayor redada anticorrupción en la historia de España, que (de momento) se ha saldado con la detención de 51 implicados (y otros 19 imputados), entre los que se encuentran cargos públicos, ediles, empresarios y otros pertenecientes a una red de corrupción con epicentro en la Comunidad de Madrid, abre un compás político sumamente complejo a las puertas de comicios municipales y generales previstos para el 2015.

La mayor redada anticorrupción en la historia de España, que (de momento) se ha saldado con la detención de 51 implicados (y otros 19 imputados), entre los que se encuentran cargos públicos, ediles, empresarios y otros pertenecientes a una red de corrupción con epicentro en la Comunidad de Madrid, abre un compás político sumamente complejo a las puertas de comicios municipales y generales previstos para el 2015.


Esta operación no viene sino a confirmar el establecimiento de una estructura paralela de poder, donde "la corrupción" se ha erigido como un leitmotiv político. La Operación Púnica ocurre en medio de un contexto crítico para la política española: las secuelas del caso Bárcenas, Gurtel, Pokemon, Undargarín, Pujol, "los Bankarios Black Card", el ascenso de la intención de voto a Podemos y la neutralización del referéndum /consulta soberanista catalán. Por no hablar de la silenciada epopeya del Ébola que han mantenido en vilo a la opinión pública española.


Todo este contexto complica aún más el panorama al gobierno de Mariano Rajoy (que no se siente aludido) y del Partido Popular (PP), atrapados por unos escándalos de corrupción que les limita cualquier medida efectiva, a la vista de cómo los escándalos erosionan sus márgenes de maniobra, cara a las próximas elecciones.


Si la crisis socioeconómica ya es suficientemente compleja, la verdadera crisis española parece identificarse ahora en una red de corrupción que carcome las estructuras mismas del poder.


Nada nuevo por otra parte, ya que nada o poco, aprendemos de la Historia.


Por no remontarnos a tiempos más pretéritos, abundantes en corrupciones y traiciones, la "época dorada" de la corrupción española y origen de grandes fortunas actuales, fue la dictadura de Franco. La familia del dictador fue una de las que más se lucró y sigue, con estas 'artes', los funcionarios del régimen (los otros los purgaron) y empresarios que crecieron 'consiguiendo' contratos y suministros para el Estado, porque el Estado, o sea los paganos ciudadanos, es la única empresa que ha dado dinero sin cuento en este país lleno de 'liberales' de casino.


La transición devoró todo lo Público, se confundió el Estado con lo Público, nada se hizo por cambiar el modelo productivo, ni siquiera la socialdemocracia en su paso por el gobierno se atrevió hacerlo, es mas en algunos casos fue la primera en dar un paso al frente de la liberalización, casi todo el mundo se puso detrás de la locomotora que transportaba el hormigón y el ladrillo, y un día paró el tren, no había dinero para seguir pagando el combustible.


Cuando uno se asoma a las páginas del libro de nuestra historia, descubre en cada capítulo, personajes y situaciones tan asombrosamente parecidas a las de hoy que podrían servir de guía para lo que está sucediendo, pero no ponemos remedio, probablemente ahí residen nuestras miserias.


Tampoco estos años de crisis han valido para "cambiar el modelo", todo lo contrario, parece que en los últimos dos años, incluso en los últimos meses, "los depredadores púnicos", se aplicaban con mayor empeño al expolio de lo Público, mientras de sus bocas salían palabras como: "crecimiento basado en raíces profundas, eficiencia y rentabilidad", es cierto para ellos es un éxito, han logrado aumentar en número de millonarios, a costa de millones de dramas y han socializado la corrupción, pero? <>. Me resigno a admitir que todo esto no tiene cura.


Y mientras tanto? la generación mejor preparada que jamás tuvo este país, huye del austericidio, con las maletas llenas de rabia y desesperanza, sin saber qué rumbo tomar, de ahí mi pregunta.

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