martes, 22 de agosto de 2017 01:47
Economía

La banca ve inconstitucional el impuesto a los pisos vacíos

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La Asociación Española de la Banca (AEB) y la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) consideran "inconstitucional" el impuesto catalán a los pisos vacíos que está tramitando el Parlamento catalán, un tributo que corre el riesgo de no ver la luz si se anticipan las elecciones en Catalunya. Ambas organizaciones, que representan a la banca española, defienden su oposición a este impuesto en sendos escritos remitidos a la Generalitat, y plantean que, en caso de que siga adelante, "sea exigible por primera vez el 31 de diciembre de 2016".

Estos escritos son la respuesta de la banca a la invitación de la Generalitat a los sectores implicados por la futura norma de hacerle llegar sus sugerencias y alegaciones antes de dar curso a una ley que pretende gravar las viviendas desocupadas por más de dos años sin causa justificada.

Tanto la AEB como la CECA coinciden en argumentar que la norma "vulnera el artículo 133.2 de la Constitución en conexión con el artículo 6.3 de la LOFCA", ya que el tributo autonómico grava un hecho imponible ya gravado por un impuesto local como es el Impuesto de Bienes Inmuebles.

Asimismo, ambas entidades concluyen que el impuesto catalán "vulnera el principio de igualdad", dado que el impuesto no penaliza los pisos vacíos en manos de particulares, sino "únicamente a las (personas) jurídicas" que poseen inmuebles desocupados, como bancos o promotoras.

Ello supone, en opinión de la CECA, un "claro supuesto de discriminación que no responde a una razón objetiva", por entender que el impuesto "queda limitado en la práctica a las entidades promotoras y financieras que se han visto obligadas por la crisis financiera e inmobiliaria a adquirir y mantener un importante volumen de viviendas del que no pueden desprenderse".

Por ello, tanto la AEB como la CECA, que también ha hecho llegar a la Generalitat su propio escrito de sugerencias, plantean una serie de propuestas de enmiendas al proyecto de ley que, en la práctica, buscan atenuar el efecto del impuesto, tanto ampliando las exenciones como las bonificaciones previstas por la ley.

El impuesto a los pisos vacíos prevé que la administración catalana cobre entre 500 y 1.650 euros anuales por vivienda vacía, todo ello para recaudar un máximo de 25 millones de euros. El gobierno catalán siempre ha defendido que no se trata de un tributo con afán recaudatorio, sino que busca estimular que los bancos pongan en alquiler los pisos vacíos de su parque de viviendas, y esta semana el conseller de Economía, Andreu Mas-Colell, destacó que, aun sin haber entrado en vigor, la banca ha arrendado hasta junio 5.409 pisos, lo cual supone un incremento del 18,8 % respecto a marzo de este mismo año.

Aunque la Generalitat calcula que en Catalunya existen unas 40.000 viviendas vacías en manos de entidades financieras, el impuesto se dirige a unas 15.000 que se encuentran en 72 municipios donde se ha acreditado que hay demanda de pisos.

El impuesto también ha motivado alegaciones por parte de la inmobiliaria Nuñez y Navarro y de la Federación Catalana de Promotores Constructores de Edificios (Fecapce), que coinciden en argumentar que las viviendas vacías que hay en Catalunya no son "un remanente especulativo, sino forzado como consecuencia de la crisis y de la falta de acceso al crédito por parte de las familias".

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