martes, 17 de octubre de 2017 19:05
Opinión

PERFIL PSICOLÓGICO DEL "PEQUEÑO NICOLÁS"

Francesc Civil Ribot
Francesc Civil Ribot

En primer lugar decir que no conozco personalmente al así llamado "pequeño Nicolás". Sé de él por lo visto y leído en la prensa, por lo tanto lo que pueda decir son presuposiciones y conjeturas en base a lo mediático propiamente dicho.

En primer lugar decir que no conozco personalmente al así llamado "pequeño Nicolás". Sé de él por lo visto y leído en la prensa, por lo tanto lo que pueda decir son presuposiciones y conjeturas en base a lo mediático propiamente dicho.

¿Cuál puede ser su personalidad? y ¿cuáles sus motivaciones para haber actuado como lo ha hecho?

No cabe duda alguna de que es una persona social y emocionalmente muy hábil e inteligente, así como altamente capaz de usar el resto de sus habilidades única y exclusivamente focalizado en satisfacerse a sí mismo. Al parecer le gusta mostrarse y exhibirse en público en actitudes exuberantes e histriónicas, que los demás puedan admirar. Para ello falsea su propia identidad económica y personal, estafando, manipulando y seduciendo a los demás. Adopta actitudes "potentes" haciéndose pasar por aquello que sabe y está convencido de no ser, al menos en un principio, pero que probablemente puede acabar creyéndose e identificándose con la teatralización del papel que representa. Al igual que el transexual se siente en un cuerpo equivocado, el pequeño Nicolás debe sentirse en un mundo equivocado, pasando a comportarse como si perteneciese a otro ámbito socio-económico, con los comportamientos ilegales que se requieran para ello. El riesgo de pretender convertir los "vuelos imaginativos" en realidad, es que uno acaba estrellándose contra el duro suelo. Cuanto más distanciamiento haya entre la realidad y los propios deseos, más frustrado e insatisfecho uno puede sentirse. La salud psíquica precisa de una adecuada sintonía o cercanía entre realidad y deseos.

Si deberíamos clasificar su comportamiento en una casilla concreta, podría decirse que padece de una disfunción narcisista de la personalidad (ello sin desmerecer alguna dosis de disfunción antisocial), en que los rasgos predominantes del mismo son:

-Tener un sentido grandioso de autoimportancia. Sobrevalorar y exagerar las propias cualidades, acostumbrando a estar parasitados por fantasías de éxito, brillantez y poder ilimitados. Probablemente el pequeño Nicolás se sienta idéntico e incluso superior a las personas con las que contactaba, no dudando, en ningún momento, codearse con ellas y haciéndolo con tal seguridad, naturalidad y sensación interna de merecimiento, que no despertaba desconfianza en los demás. Tiende a relacionarse con gente famosa y privilegiada, estando convencido de merecer favores y honores del mundo en general.

-Pensar que son únicos y superiores, debiendo ser admirados por ello y creyendo que su puesto se encuentra en las personas de alto "status". Poseen una alta autoestima. No aceptan las críticas de los demás y son capaces de contraatacar sin importarles ni ser conscientes del daño que puedan ocasionar. Son capaces de desplegar grandes encantos y tienen imperiosas necesidades de ser halagados y admirados, como si su autoestima, a pesar de todo ello, fuera precaria y fácil de romperse.

-Carecen de empatía. Los deseos y sentimientos de los demás pueden importarles un comino. Para ellos es como si el prójimo tan solo existiera para satisfacer sus necesidades. Hablan de sí mismos como si los demás fueran cosas. Acostumbran a ser despreciativos "si hace falta", sin preocuparles lo más mínimo cómo puedan sentirse los otros. Es como si creyeran que el mundo gira a su alrededor, tienen derecho a todo y así debe entenderlo la gente.

Como es lógico, todo ello representa un modo anómalo (patológico) de sentirse y entender el mundo circundante. Lo normal es que pequeño Nicolás se encuentre con las paredes sin ventanas de la realidad y se tropiece contra ellas. Podrá tener más problemas con la legalidad, pues no titubeará en quebrantar las directrices y frenos que ésta le imponga. Se siente merecedor de todo lo bueno (lo que él entiende como bueno) y su autoestima, capacidad de seducir y manipular están fuera de toda duda en ser capaz de poner en marcha sus habilidades y estrategias en poderlo conseguir. No es fácil que reciba un tratamiento psicológico, pues, para ello, es preciso creer que "otro" puede ayudarnos, cosa que, tanto por su prepotencia como por el desprecio que siente por los demás, no va a aceptar. El narcisista no tiene incorporado en los circuitos mentales (en su disco duro) de su configuración cerebral, el convencimiento de que alguien, exterior a sí mismo, posea conocimientos y habilidades que él no tenga, siendo, por lo tanto, una humillación inaceptable el que otro pueda ayudarle.

Francesc Civil Ribot, médico en Saluspot
(Consultorio psiquiátrico y psicológico de Barcelona)

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