viernes, 20 de octubre de 2017 16:24
Sociedad

El riesgo de pobreza aumenta cinco décimas hasta afectar al 19,8% de catalanes

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El 19,8% de los catalanes estaba en riesgo de pobreza en 2013, cinco décimas más que en el año anterior, cuando la vulnerabilidad social afectaba al 19,3% de la población, según ha revelado este viernes en un comunicado el Instituto de Estadística de Catalunya (Idescat).

A principios de este año el Idescat cambió el método de cálculo de la pobreza en Catalunya para adaptarse al nuevo censo y al sistema utilizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), algo que supone "acercarse más a la realidad y ofrecer datos más exactos", ha alegado.

Con este nuevo método, que dibujó una reducción del riesgo de exclusión social entre 2011 y 2012, en plena crisis, el Idescat ha constatado que la pobreza se ceba especialmente con los niños: el 27,3% de los menores catalanes estaba en 2013 en situación de extrema vulnerabilidad, un 0,6% más que en el año anterior.

El Idescat considera que una persona está en riesgo de exclusión social si en 2013 ingresó menos de 9.423 euros, un 0,5% menos del umbral que utilizó en 2012, mientras que en el caso de las familias con dos hijos ha utilizado una media de 19.788 euros.

La renta neta media anual de los hogares catalanes se situó el año pasado en 30.423 euros, un 1,4% menos al año anterior, y la renta media por persona fue de 12.111 euros, un 0,4% inferior.

La desigualdad en la distribución de la renta se mantuvo estable respecto al año anterior, cuando el 20% de los hogares con más ingresos acumulaban 5,7 veces los ingresos del 20% de los más desfavorecidos. Según la composición del hogar, el riesgo de pobreza tiene más incidencia en los hogares con hijos dependientes, con una tasa del 24,8%, y en el caso de las familias monoparentales, la cifra se dispara hasta el 43,3%.

Los grupos más vulnerables son la población extranjera, con una tasa de pobreza del 56,3%, los catalanes que viven de alquiler, con una afectación del 48,2%, y los que no tienen estudios, cuyo riesgo alcanza el 30%.

Si no existieran las ayudas sociales en Catalunya, la tasa de pobreza sería del 40,2%, que se reduce al 24,1% después de contabilizar las pensiones de vejez, y al 19,8% cuando se incorporan todas las transferencias sociales.

TASA AROPE

En relación a la tasa Arope, que mide el riesgo a la exclusión social en base a criterios más amplios, se situó el año pasado en un 24,3%, cuatro décimas menos que en 2012 y una cifra similar a la media de la Unión Europea (UE), donde hay un riesgo del 24,5%. La tasa Arope complementa el indicador del riesgo de pobreza --expresado en términos meramente monetarios y no de calidad de vida-- y tiene en cuenta también el número de personas que vive en hogares con baja intensidad laboral y con privaciones materiales severas.

Del cálculo de este parámetro se deduce que un 43,6% de catalanes no pudo costear un mínimo de una semana de vacaciones el año pasado, que el 40% no podía hacer frente a gastos imprevustos, el 9,8% no podía pagar sus facturas y que el 7,3% no se podía permitir usar el coche.

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