domingo, 22 de octubre de 2017 15:56
Opinión

PRESUPUESTOS 2015, NO CUELA

Josep M. Álvarez
Josep M. Álvarez

Secretario general de UGT de Cataluña

El gobierno de Mariano Rajoy ha decidido que los presupuestos para 2015 que ha presentado en el Congreso son el primer anuncio de la campaña electoral de las generales del año próximo. Pura propaganda. Si no es desde este punto de vista, no se entiende este ensayo presupuestario tan alejado de la realidad que estamos viviendo los ciudadanos, tan basado en unas previsiones económicas más que dudosas ahora que la Unión Europea hace lo imposible para intentar evitar una tercera recesión.

El gobierno de Mariano Rajoy ha decidido que los presupuestos para 2015 que ha presentado en el Congreso son el primer anuncio de la campaña electoral de las generales del año próximo. Pura propaganda. Si no es desde este punto de vista, no se entiende este ensayo presupuestario tan alejado de la realidad que estamos viviendo los ciudadanos, tan basado en unas previsiones económicas más que dudosas ahora que la Unión Europea hace lo imposible para intentar evitar una tercera recesión. Absolutamente centrado en formular un plan de inversiones que no se realizarán, y que tan sólo busca el aplauso de algunas regiones en donde el Partido Popular pretende atrincherarse para afrontar el difícil camino que le espera este año antes de la fecha electoral.

Los presupuestos consolidan un incremento de los ingresos fiscales de medio punto. Compatibilizada con una rebaja del IRPF. Lo que significa que la presión fiscal en este país continuará mal repartida, basada en los impuestos indirectos que penalizan el consumo independientemente de la renta. Por lo tanto, la clase media y las familias más humildes continuarán soportando el peso de la crisis, sin que su esfuerzo tributario obtenga ningún tipo de compensación en forma de inversión intensiva en la mejora de los servicios públicos ni de cobertura social. Montoro, en definitiva, presenta un proyecto de presupuestos que consolidan la desigualdad y priorizan un modelo económico que no incentiva la demanda interna, la reactivación económica ni la lucha contra el paro.

Tema aparte es el evidente maltrato en Cataluña en materia de inversiones e infraestructuras. Dios que la dan por perdida, pero es más que significativa la rebaja en este capítulo. Injusto y antieconómico. Injusto, por un lado, porque las necesidad de Cataluña son evidentes y deberían priorizar por delante de las dudosamente realizables inversiones en la red de alta velocidad en España. Y antieconómico, porque perjudica al conjunto de la economía española en la medida en que perjudica su principal motor económico, y no goza de las herramientas ni los recursos para seguir tirando de las exportaciones y generando riqueza.

Y por si fuera poco, el estilo. Este reconsagrado estilo prepotente no es de recibo. No es sólo el maltrato, la injusticia o la propaganda electoral. Es ese tono tan innecesariamente chulesco que suelta el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. Su menosprecio por las opiniones contrarias, su burla constante y su desprecio permanente bordean el ridículo más esperpéntico. Ni nos merecemos estos presupuestos ni nos merecen que nos traten de esta manera. Ya es suficientemente duro comprobar la insensibilidad del gobierno con los más desfavorecidos, asistir a este desproporcionado acto de cinismo en las inversiones territoriales y presenciar tanta ostentación absurda y antieconómica. No queremos, encima, que nos traten de tontos. No cuela.

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