martes, 12 de diciembre de 2017 21:04
Opinión

Lío a la vista

Manuel Fernando González
Manuel Fernando González

A Coruña, 1952

Doña Muriel Casals y Doña Carme Forcadell han metido en un lío a los partidos políticos, a los que "xino xano" van llevando hacia el camino sin retorno de las decisiones asamblearias, sobre todo a Convergència y más a gusto a Esquerra, que ya sabe de qué va el tema hace bastante tiempo

Doña Muriel Casals y Doña Carme Forcadell han metido en un lío a los partidos políticos, a los que "xino xano" van llevando hacia el camino sin retorno de las decisiones asamblearias, sobre todo a Convergència y más a gusto a Esquerra, que ya sabe de qué va el tema hace bastante tiempo. La estrategia suena parecida a aquel popular anuncio de la radio barcelonesa que decía "Pasito a pasito a Bazar Perpiñá". El Bazar ya desapareció, carcomido por las deudas, y lo del pasito a pasito se ha mutado en maratón popular de El Corte Inglés o, lo que es peor, en triatlón para elegidos o enfermos terminales del sobresfuerzo sin límite.


¿Y ahora qué, President? se preguntan los que sí se han visto venir lo de las elecciones plebiscitarias con las dos damas en cuestión en las listas unitarias, mandando y mucho en la confección de las mismas, incluso más que el atribulado Duran i Lleida quien, con toda la razón del mundo, se queja de que los jóvenes convergentes "no hablan claro de sus nuevas preferencias políticas" que, por lo que parece, caminan paralelas a las de la Señora Rovira y al Señor Junqueras y que provocarán, si no se produce un milagro, una escisión de graves proporciones en la exitosa coalición con la consiguiente italianización del voto y el paso a la reserva de mas de un nombre en el oscilante paraíso político catalán.


Así que, estando las cosas como están, hemos pasado de golpe del "dret a decidir" a la "declaración unilateral de independencia", mientras en Madrid se frotaban las manos como ilusos por el "referéndum interruptus" del 9 de noviembre, sin darse cuenta de que el Estado tiene unas reglas de juego diferentes a las que diseñan quienes ahora dominan la calle y pagan bajo mano a los lobys de opinión anglosajones para convertir lo anticonstitucional en movimiento popular, y a un estado democrático europeo del siglo XXI en la clásica metrópolis de la postguerra que, sí o sí, se ve obligada a "descolonizar".


Parece claro que el día 9 de noviembre se va a celebrar una nueva prueba de fuerza contra el Estado con reclamo independentista, que no un referéndum legal, por muchas urnas que logre colocar la Generalitat donde quiera y pueda y que la verdadera batalla se va a librar en las plebiscitarias que ¡han exigido! la Señora Casals y la Señora Forcadell con las que, ambas, han puesto contra la pared al mismísimo President de la Generalitat y a los partidos políticos democráticos, a los que les han atribuido el papel de "actores sencundarios" ante la opinión pública. O hacéis lo que os decimos, o vosotros ya veréis, porque la calle es nuestra?


Y así las cosas, tenemos lío a la vista, y de los gordos, tanto en Catalunya como en la Moncloa, a cuyo inquilino, de seguir así, no le va a quedar más remedio que romper el cristal de las emergencias y sacar la manguera, que dada la magnitud del incendio, solo servirá para que el bombero se moje los pies mientras se quema todo el edificio.

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