sábado, 21 de octubre de 2017 23:12
Opinión

Piqué, caca, culo, pis-pis?

Manuel Fernando González
Manuel Fernando González

A Coruña, 1952

El futbolista Piqué ha vuelto a demostrarnos que, fuera de un campo de fútbol, es un perfecto maleducado y un esperpento social. Cuando los niños blaugranas se lo miren y vean que malgasta su inteligencia y su tiempo libre en altercados de madrugada y timbas de póker, seguramente no querrán imitarle, porque, eso, sus papás les han enseñado que es caca, culo, pis-pis.

El futbolista Piqué ha vuelto a demostrarnos que, fuera de un campo de fútbol, es un perfecto maleducado y un esperpento social. Cuando los niños blaugranas se lo miren y vean que malgasta su inteligencia y su tiempo libre en altercados de madrugada y timbas de póker, seguramente no querrán imitarle, porque, eso, sus papás les han enseñado que es caca, culo, pis-pis.

¿Qué hacer con este personaje público que nos abochorna a todos los culés cuando no juega al fútbol? Pues: nada o casi nada, porque su vida privada es solo suya y ni si quiera el Barça, que en alguna ocasión le ha llegado a poner detectives con el conocimiento de la familia y de Guardiola para tratar de "ralentizar" sus salidas nocturnas, puede hacer otra cosa que sentarlo en el banquillo de los suplentes si no rinde lo que de él se espera por lo mucho que se le paga, y luego venderlo a buen precio si se considera que su comportamiento deportivo ya ha sobrepasado los límites de lo tolerable.

A mí se me ha ocurrido, para echarle una mano, puesto que el Señor Piqué está felizmente casado con una conocida cantante de prestigio mundial, recomendarle que en enero le pida permiso a su entrenador y se vaya a Salzburgo a curar sus males "aburriéndose" con la música de un genio que, como a él, se le dio por la mala vida y el desenfreno sin límite hasta que su naturaleza vital, de forma temprana y dramática, le dijo basta, pese a lo cual, nos dejó partituras insuperables. A ver si, de esta manera, conociendo in situ la biografía y los excesos de Wolfgang Amadeus Mozart, consigue recapacitar y arreglar la suya, que buena falta le hace.

Por cierto, en el venidero 2015, la Semana de Mozart está muy bien diseñada y la cantata "Davide penitente" promete ser un espectáculo único por la escenificación que va a ofrecer el "coreógrafo de caballos" Bartabas y su equipo de la Academia ecuestre de Versalles. Y si eso no les tira, los amantes de la buena música siempre podrán "chutarse" con las partituras de Schubert, Elliott Carter, que con Mozart, son los compositores "principales" de esta edidión que se celebra en Saltzburgo del 22 de enero al 1 de febrero.

¿Oído, Gerard?

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