viernes, 20 de octubre de 2017 03:41
Opinión

El President Mas ya no representa al Estado

Manuel Fernando González
Manuel Fernando González

A Coruña, 1952

No lo dice este periodista, sino el propio interesado: "El adversario real es el Estado Español?". Es decir, si tu adversario, que no el mío, es el Estado Español, ¿cómo puedes ser el representante "legal" de ese mismo Estado? Es una incongruencia dramática, pero al fin y al cabo, una verdad como la copa de un pino. Así que dejémonos todos de fingir, especialmente quienes tienen la obligación de representarnos dentro de la ley que son nuestros parlamentarios y nuestros gobernantes, a los que los acontecimientos les han superado hace ya bastante tiempo, mientras se entretenían en discusiones inútiles y ganas de marear la perdiz.

No lo dice este periodista, sino el propio interesado: "El adversario real es el Estado Español?". Es decir, si tu adversario, que no el mío, es el Estado Español, ¿cómo puedes ser el representante "legal" de ese mismo Estado? Es una incongruencia dramática, pero al fin y al cabo, una verdad como la copa de un pino. Así que dejémonos todos de fingir, especialmente quienes tienen la obligación de representarnos dentro de la ley que son nuestros parlamentarios y nuestros gobernantes, a los que los acontecimientos les han superado hace ya bastante tiempo, mientras se entretenían en discusiones inútiles y ganas de marear la perdiz. Ahora toca hablar claro y decir a los ciudadanos la verdad, aunque ésta sea dura y desagradable. Pero no solo a los ciudadanos de Catalunya que muchos ya saben de qué va la movida, sino a los de toda España que también han de saber por dónde van las cosas y en qué "lugar de la Mancha" nos encontramos. Cuando dos se divorcian, el Juez o Jueza nunca le da "toda" la razón a uno solo de los cónyuges ni tampoco le deja quedarse con la casa, la cuenta del banco y el coche, por mucho que proteste y asegure que lo que hay en común es todo suyo. Se han dado incluso casos en que ambos han tenido que compartir el mismo piso aunque no se dirijan la palabra. O sea, que como estamos hablando de dos posiciones, al parecer, irreconciliables, aplíquese el ejemplo matrimonial por si éste puede aclarar las cosas.


El New York Times dijo este lunes al gobierno de España que no se agarre "solo" a la ley, que negocie y busque soluciones políticas, como es su obligación. Aquí lo hemos escrito también durante los dos últimos años, sin el menor éxito. En esta tragedia nadie tiene toda la razón, salvo las Señoras Rahola y Forcadell, porque ellas nacieron con el "mandato divino" de salvarnos a todos los catalanes, pero aparcadas esas dos excepciones en el altar soberanista, al resto de los mortales todavía nos cabe en la cabeza la capacidad de entender y escuchar a nuestros adversarios, aunque lo que digan no nos guste. Catalunya votó mayoritariamente la Constitución española, ¿por qué no puede volver a hacerlo, si el nuevo texto le reconoce derechos históricos y un concierto económico que le sirva para manejar su economía como "ya" hacen Euskadi y Navarra? ¿Por qué no le preguntamos de nuevo a "todos" los españoles qué clase de estado quieren para sus hijos y sus nietos? ¿Es que acaso eso no se puede hacer cuando ya han pasado 38 años y las circunstancias históricas, sociales y económicas son radicalmente distintas? ¿Es que las leyes son eternas?


Por lo demás, la consulta que propone Artur Mas, con todos mis respetos, a mí me parece una solemne barbaridad en la que cabe que pase de todo, incluso que tengamos enfrentamientos muy serios que no conducen a nada bueno. ¡Hombre de Dios! Convoque a los catalanes a las urnas y déjese de jugar con las palabras y los sentimientos de los que votarían sí y luego sí y de los que votarían no o tampoco irían a votar ni aunque usted, President, les lleve a Ítaca, Disney Word y a Port Aventura. Así que espabile?


Seguiremos informando.

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