martes, 17 de octubre de 2017 22:34
Opinión

No es oro todo lo que reluce

Mark O'Neill
Mark O'Neill

Ir a comer en la bodega de Can Roca, llegar en un Porsche y tener una casa en la zona más lujosa de Barcelona. El propietario del Porsche es el banco, tú estás invitado a razón de tu cincuenta aniversario y la casa en el barrio lujoso de Barcelona es de tus abuelos y además está cayendo a pedazos. ¿Es oro todo lo que reluce?

Ir a comer en la bodega de Can Roca, llegar en un Porsche y tener una casa en la zona más lujosa de Barcelona. El propietario del Porsche es el banco, tú estás invitado a razón de tu cincuenta aniversario y la casa en el barrio lujoso de Barcelona es de tus abuelos y además está cayendo a pedazos. ¿Es oro todo lo que reluce?

Os relataré la celebración de la fiesta nacional española en la ciudad de Seoul. El día 12 de octubre este año cae en domingo así que la fiesta nacional se llevó a cabo el viernes día 10 Esta fiesta fue organizada por la embajada en Corea del Sur. Este organismo es la representación de España en el exterior y como tal, la imagen para muchas personas, organismos y empresas de este país asiático. ¿Cómo debe ser esa imagen? ¿Somos los eventos que creamos o por el contrario estos sólo son una mera ilusión y una justificación de nuestras carencias?

Para empezar, me llamo Mark O'Neill Cuenta y soy un estudiante de Psicología que este semestre se encuentra estudiando en Seoul, capital de Corea de Sur. No quiero aburrir a nadie con mi vida, ni explicar ahora porque terminé aquí y no en otro lugar. Y a pesar de considerar que este es un lugar maravilloso tampoco es ahora el momento para desarrollar más esta opinión. Así que prefiero ir al grano.

Tan sólo llevaba un par de semanas cuando unos amigos españoles me hicieron saber que habían sido invitados a la celebración de la fiesta nacional española. Aunque conseguir la invitación para acceder era fácil me surgió un dilema: ¿De verdad quería colaborar en todo este acto protocolario ?. Me di cuenta que esta era una ocasión única. Tal vez no podría volver a celebrar La Fiesta Nacional Española en Corea. Así que decidí asistir. Eso sí, tenía claro que no quería convertirse en un espectador pasivo de todo lo que estaba a punto de presenciar así que decidió complicarme la vida y tratar de llegar al fondo de la cuestión para transferir el máximo de esta vivencia.

Nada más empezar a investigar el morbo aumentaba: Garcia Margallo, ministro de asuntos exteriores, el día 1 Marzo de 2013 aseguraba; cito: "No Sabemos ni Cuántos Funcionarios Tenemos en el exterior ni Cuántos edificios ni quién está haciéndo que". También escuché ex-embajadores estimando que acuden a 2 cócteles cada 3 días, por si fuera poco es allí donde se consigue gran parte de información. Esto no es todo, también corren vídeos del embajador español en Varsovia que ejemplifican que él no vive como la mayoría de la población Española y que no hace falta ser un virtuoso para acceder. De hecho, muchas veces los encargados de ocupar estos cargos son ex políticos y familiares. Crisis, partidas para embajadas, construcción de sedes españolas con costes estratosféricos. Y una de las cosas más sorprendentes, el uso de alcohol como lubricante social y como droga de la verdad en estos eventos.

Era el día y yo estaba nervioso. Esta celebración se llevaría a cabo en la Sapphire Ballroom del tercer piso del Hotel Lotte. Un lugar que sólo nombrando-lo dejaba la boca abierta a los coreanos. Y no era para menos: Chóferes, coches oficiales, aparca coches, botones, glamour, luz y un paseo de la fama. En relación al servicio, el hotel disponía de gran cantidad de trabajadores que tenían la única función de indicarte el camino hacia la sala, éstos, además y sorprendentemente, hablaban castellano. Aunque medio perderme fui puntual. No había cola para entrar, pero si para saludar al embajador ya 4 personas más que estaban a su lado, una de las cuales con una mano saludaba y con el otro daba tarjetas de visita. Así que rápidamente evité la cola y entrar. Zapatitos, americanas, corbatas, alzacuellos, condecoraciones, repeinados, camisas a cuadros, muchas mesas llenas comida, bebidas, hombres mayores, mujeres jóvenes, banderas, pero sobre todo mucha y mucha formalidad. Todos estos elementos giraban en torno un enorme escudo español esculpido en hielo. Esto y mucho más me esperaba dentro, pero no era todo. Al fondo de todo se veía un pequeño escenario de madera detrás del cual colgaba una enorme pancarta con la foto del actual rey de España, mujer e hijas. A la derecha tres banderas: la Coreana, la Española y la Europea. En medio del escenario un altillo con un micrófono. Allí es donde, a continuación, el embajador haría su discurso.

Pero antes del discurso, y para poder dar inicio a la ceremonia sonaron los himnos. Primero el Coreano y luego el Espanyol. Estos, fueron ignorados por la mayoría de la sala; lo mismo ocurrió con el posterior discurso del embajador. Es obvio que no estábamos ante una eminencia ni estábamos allí para ser iluminados con sus ideas pero yo pensaba que todas estas formalidades, vestimenta, diplomacia y condecoraciones de los invitados comportaban un poco de consideración. De modo que no, mientras el embajador hablaba todo el mundo seguía con sus pequeñas conversaciones ignorando completamente. Luego que terminó se destapó el cofre del tesoro. La comida empezaba a estar al alcance de los invitados.

Tanto a la izquierda como a la derecha de la sala había unas mesas que llenaban de punta a punta, allí había cocineros haciendo sushi sin pausa, una zona de bebidas con cerveza, vino blanco, vino tinto, cava catalán, agua y refrescos. Pero estaba en medio de la sala donde se concentraba la mayoría de la comida. Pero eso no era todo: era él, estaba allí, todo el mundo lo miraba, colas lo aclamaban, era el jamón serrano, y cuál uno. 600 euros por pata es su precio en España. Son palabras textuales de los encargados de llevarlo y cortarlo ante los invitados. Mientras todo el mundo estaba ocupado acabando con las existencias del evento comenzaba a fluir: Conversaciones, fotografías, gente capaz de aguantar una copa de vino, un plato, andar, hablar e incluso coger más comida en algún momento. Esto denota experiencia. Otro hecho que me llamó la atención fue la cantidad de tarjetas de visita que pasaban de manos en manos. Este ritual se fue repitiendo por unas horas.

Eran cerca de las 10 de la noche, la mayoría de los que quedábamos por allí éramos jóvenes, también quedaban encargados de la celebración. Algunos de los cuales, una vez terminado el evento, nos empujaban hacia un local cercano. El lugar donde nos querían llevar es donde se normalmente después de estas celebraciones. Así que un grupo de una veintena de jóvenes seguimos hacia allí, la sorpresa nuestra llegó al ver la carta. Aquel lugar tenía los precios más desorbitados que muchos de nosotros habíamos llegado a ver en la ciudad de Seoul, así que muchos nos fuimos. Más tarde, salió a la luz que los que nos querían convencer para ir a ese lugar también nos convencían para que no pensáramos que no tenían comisión. Esta puntual anécdota siquiera formula otra pregunta sobre los millones que ya tenía al respecto.

Por último, aunque por un lado tengo que reconocer que ir a esta celebración me permitió conocer a mucha gente en mi situación, además de poder hablar con jóvenes que se encuentran aquí Corea trabajando y aprovechando las ocasiones que este país sí ofrece. Por otra parte, cada vez tengo más claro que la sobre exhibición que caracterizaba este evento no era adecuada. Así también me preocupaba que los invitados pensaran que lo que estaba sucediendo allí era real y representativo de la situación de España. Y que sí bien aquello no mostraba la realidad que ellos fueran capaces de detectar que no es oro todo lo que reluce.

Así pues, ¿para que no se acerca a España y se hace saber cómo se celebran el día nacional los españoles que se encuentran fuera del país ahora que cada vez son más? ¿En una situación de recortes, de sacrificios, de vivir conforme a nuestras posibilidades forma este evento parte de todas estas premisas? ¿Es multiplicable lo que yo viví por las cerca de 200 representaciones que tiene el país Español en el exterior?

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