lunes, 18 de diciembre de 2017 12:03
Opinión

PILAR RAHOLA Y LAS COMPARACIONES

Joan Ferran
Joan Ferran

Leo la columna de Pilar Rahola en 'La Vanguardia' y, de inmediato, viene a mi mente aquella famosa y manida locución latina que dice: 'excusatio non petita accusatio manifesta'. Rahola, mujer que domina el arte de la escritura para decir, sin que se aprecie intención aviesa, lo que quiere decir, afirma: "Las diferencias con 1934 son de tal calado que la sola comparación ya denota mala fe".

Leo la columna de Pilar Rahola en 'La Vanguardia' y, de inmediato, viene a mi mente aquella famosa y manida locución latina que dice: 'excusatio non petita accusatio manifesta'. Rahola, mujer que domina el arte de la escritura para decir, sin que se aprecie intención aviesa, lo que quiere decir, afirma: "Las diferencias con 1934 son de tal calado que la sola comparación ya denota mala fe".

Quizás sí, quizás algunos juegan a transportar mecánicamente aquellos acontecimientos violentos para insinuar que el actual gobierno de Artur Mas, si se empecina en saltarse la ley, puede acabar preso en el buque 'Uruguay' de turno. Pues bien, a esos tremendistas vamos a calificarlos de exagerados, a recordarles que estamos en la Europa del siglo XXI y que en la actualidad el poder de disuasión de la economía es mayor que el de las rejas.

Deformación profesional la mía si quieren, pero gozo releyendo papeles de aquella época con el afán de comprender lo que aconteció. Con la intención de que no se materialice aquella advertencia marxista según la cual los hechos, cuando se producen dos veces, una vez lo hacen en forma de tragedia y otra vez como farsa.

Un servidor de ustedes, obviamente, no va a recurrir a la conocida imagen del presidente Companys y su gobierno encarcelado a raíz de los hechos del seis de octubre. No. Ahora bien, voy a tomarme la licencia de reproducir un fragmento del diario republicano 'El Diluvio' que, analizando lo sucedido, decía así:

"En el régimen autonómico catalán, como en todo sistema de gobierno, las instituciones están muy por encima de los hombres que las encarnan. Estos son lo secundario y pasajero; aquellas lo permanente y fundamental.

No se ha producido en Cataluña un desplome de las instituciones, sino un derrumbamiento de los hombres que ostentaban su representación, los principales dirigentes de la autonomía catalana han demostrado su absoluta ineptitud para las funciones de gobierno".

Pues eso. El país funciona y la autonomía también -aunque sería deseable mejorarla decididamente en un sentido federal- y el desperfecto, la avería, está localizada en el timonel, sus socios y grumetes. Artur Mas y los suyos han fracasado, nos han metido en un callejón sin salida. Y en esta afirmación comparada, amiga Pilar, no hay mala fe sino una pizca de verdad aunque hayan pasado ochenta años.

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