sábado, 21 de octubre de 2017 01:37
Opinión

El ébola ya está aquí

Manuel Fernando González
Manuel Fernando González

A Coruña, 1952

El pasado 18 de agosto, en esta misma sección, escribíamos bajo el titular "El ébola ya está aquí", un artículo que comenzaba de la siguiente manera: "No nos engañemos, ni tampoco que nos digan que el ébola es una enfermedad que no va a traspasar los continentes porque está perfectamente enquistada en Liberia, Nigeria o Sierra Leone. No es así. Cualquier día, ahora mismo, el virus viaja hacia la insensibilizada sociedad europea o norteamericana y puede convertir esta tragedia africana en una epidemia global y por supuesto mortal?"

El pasado 18 de agosto, en esta misma sección, escribíamos bajo el titular "El ébola ya está aquí", un artículo que comenzaba de la siguiente manera: "No nos engañemos, ni tampoco que nos digan que el ébola es una enfermedad que no va a traspasar los continentes porque está perfectamente enquistada en Liberia, Nigeria o Sierra Leone. No es así. Cualquier día, ahora mismo, el virus viaja hacia la insensibilizada sociedad europea o norteamericana y puede convertir esta tragedia africana en una epidemia global y por supuesto mortal?". La editorial terminaba con una reflexión personal: "A este veterano periodista no le importaría equivocarse, pero la verdad es que la estupidez del género humano no me invita a ser demasiado optimista, ni que las actuales circunstancias nos ayuden mucho?".


Bueno, pues ya tenemos el virus en Europa y Estados Unidos. Y a un Obama reunido con los responsables de la sanidad norteamericana y echándoles una bronca por las negligencias cometidas en el caso detectado "tarde y mal" en el Hospital de Nebraska que ha provocado una extraordinaria alarma social y la ira de la opinión pública. ¿Y en el reino de España?. Bien, gracias. O sea: dos misioneros muertos, el último porque no teníamos el suero salvador, y ahora mismo una enfermera gallega contaminada, tras viajar de vacaciones y repartiendo fluidos Dios sabe por dónde, y a su marido también, aislado en el hospital, mientras el Ministerio ha puesto en "búsqueda y captura sanitario" a todos aquellos amigos, familiares o extraños que hayan tenido cualquier tipo de contacto con la afectada del ébola durante esos siete días de descontrol inmunológico.


Naturalmente, nadie se explica cómo ha podido contaminarse la enferma. Y la Ministra Mato, -¡menudo apellido para alguien que dirige la sanidad pública!- se ha escondido detrás de su directora general y de sus médicos porque es una incompetente y sobre todo, porque además, políticamente, milita en la tercera división de su partido tras el escándalo de la Gürtel, en la que la susodicha, en compañía de su ex marido, demostró que no era "trigo limpio" y que, además, para justificar lo injustificable se refugiaba en el consabido "yo no sabía nada y eso lo gestionaba mi esposo". Un argumento que ahora pretende hacernos tragar trasladando responsabilidades a sus subordinados, como si esto del ébola no fuera una emergencia nacional de primera magnitud. ¿Por cierto, dónde está nuestro Obama, o sea, Rajoy? ¿A qué espera para coger el toro por los cuernos ya que nos impuesto semejante Ministra?


Pero, ustedes tranquilos, que desde que se descubrió en febrero el primer caso en Guinea Conakry, los políticos de la Europa desarrollada lo tienen todo controlado, y los de aquí? aún más. Para eso contamos con una sanidad de primer nivel, con una cantidad de medios materiales y humanos, éstos últimos muy motivados, que asustan. Un potencial que es un ejemplo a seguir en todo el mundo mundial y buena parte de nuestra galaxia, motivo más que suficiente para que uno, que es de naturaleza optimista, se meta debajo de la mesa para llorar desconsoladamente, sin que la familia y los amigos se enteren, porque ese es el único "protocolo" valido en situaciones como la que vivimos.

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