viernes, 18 de agosto de 2017 05:05
Sociedad

Fiscalía pide once años de cárcel para seis mossos del caso Benítez

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La Fiscalía de Barcelona ha pedido once años de cárcel para seis agentes de los Mossos d'Esquadra que participaron en la detención en el barrio del Raval del empresario del Gaixample Juan Andrés Benítez el 5 de octubre de 2013, y que murió horas más tarde en el hospital.

En la calificación previa al juicio con jurado popular, la fiscal les acusa de los presuntos delitos de homicidio por dolo eventual, por el que pide 10 años de cárcel para cada mosso, y otro contra la integridad moral, por el que añade un año de prisión.

A otros dos agentes les atribuye un delito de obstrucción a la justicia --por presuntamente tratar de borrar pruebas--, y pide para ellos un año y medio de cárcel para cada uno.

La fiscal concluye que, aunque los acusados no tenían la intención directa de causarle la muerte, "colocaron a la víctima en una clara situación de riego y peligro que podía desembocar en su fallecimiento, conociendo por tanto, que este resultado podía producirse".

Considera que Benítez fue detenido en la puerta de su casa de la calle Aurora "de forma excesiva, desproporcionada", tanto en la duración temporal --que pudo ser superior a los 12 minutos--, el número de mossos intervinientes, como por la fuerza física ejercida.

Añade que los agentes causaron en el detenido "un estado de estrés, el cual, unido a los golpes, puñetazos, rodillazos y patadas diversas que le propinaron, y el uso de la porra o defensa policial en posición horizontal" que le llevaron a un estado de inconsciencia y parada cardiorrespiratoria.

Pese a encontrarse en este estado, "fue introducido por los acusados en el vehículo policial esposado y con los pies sujetos a las manos por la espalda", detalla el escrito fiscal.

También relata que, aunque al lugar ya había acudido una ambulancia, los policías no requirieron sus servicios para atender a Benítez "hasta que este, esposado y con los pies sujetos a las manos por detrás, fue conducido al interior del vehículo policial, encontrándose inerte".

A petición de los sanitarios, Benítez fue desatado y sacado del vehículo para intentar reanimarlo, pero poco después "dado el estado de gravedad que presentaba" se le trasladó al Hospital Clínic de Barcelona, donde murió horas más tarde.

La fiscal cree que los mossos eran conscientes de las numerosas lesiones en extremidades, tronco, cabeza y zonas vitales que varios de ellos le propinaron y que el resto de acusados no impidieron: "Al contrario, facilitaron, favorecieron y coadyuvaron a su causación con su presencia activa y actuación en grupo".

Les reprocha la desproporción en el número de golpes que le dieron, la excesiva duración de la intervención, el de agentes que intervinieron, que no hubiese un mando que coordinara las actuaciones y prolongasen la contención "incluso cuando el señor Benítez había dejado de gemir".

INTENTARON "OBSTACULIZAR" LA INVESTIGACIÓN

Una vez que Benítez fue conducido al hospital, dos agentes echaron una botella de agua cada uno sobre la mancha de sangre que había quedado en el suelo borrándola y "obstaculizando con ello, de forma intencionada, el buen fin de la investigación".

Una de estos agentes subió uno de los pisos donde una vecina había estado tomando fotografías, le preguntó si había grabado algo, y la vecina las borró delante de la policía, con lo que la fiscal considera que quiso obstaculizar "de forma intencionada" la investigación.

Sobre la primera pelea que Benítez tuvo con uno de los vecinos de la calle y que propició la intervención de los mossos, la fiscal cree que las lesiones que sufrió la víctima son "de escasa entidad", con lo que desvincula estas heridas de su muerte.

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