lunes, 18 de diciembre de 2017 10:08
Opinión

El talante de la Presidenta De Gispert

Manuel Fernando González
Manuel Fernando González

A Coruña, 1952

El editor británico Ernest Benn definió hace ya algún tiempo la política de la manera más original y corrosiva que muchos otros hemos podido hacer y que nos "viene al pelo" para situarla justamente en el momento de incertidumbre y enfrentamientos en el que nos encontramos.

El editor británico Ernest Benn definió hace ya algún tiempo la política de la manera más original y corrosiva que muchos otros hemos podido hacer y que nos "viene al pelo" para situarla justamente en el momento de incertidumbre y enfrentamientos en el que nos encontramos. Decía Benn que "la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos en todas partes, diagnosticarlos de forma equivocada y aplicarles remedios inadecuados". Y la verdad, es que viendo el debate que acaba de producirse en el Parlament de Catalunya para nombrar a los miembros del Comité de Control de la Consulta, uno piensa que lo ya dejó escrito para la posteridad, este inglés con cierta mala leche, y que no está muy lejos de la maneras y los dichos de algunos de nuestros parlamentarios de una y de la otra parte del conflicto que nos han dejado a los ciudadanos perplejos, y sobre todo, en predisposición de "llegar a las manos" en cualquier lugar y por la mínima, Dios no lo quiera, que es lo más grave.

Y si hemos de priorizar sobre uno de los intervinientes, me quedo con la Molt Honorable Presidenta del Parlament, Doña Nuria de Gispert i Català, cuyo deplorable talante ha quedado en evidencia, una vez más, al erigirse en protagonista innecesaria sobre un asunto, en la que su obligación institucional es la de ser imparcial y no conertirse en el azote de los grupos políticos que no son de su cuerda ideológica que, aunque no le guste, representan a cientos de miles de catalanes que pagan religiosamente sus impuestos, que son lo que sufragan su "generoso" salario institucional.

Doña Nuria ya dio hace unos días "la nota" al invitar a comer, en el mismo Parlament, a costa de todos nosotros, al corrupto Jordi Pujol i Soley, porque es amigo suyo y también porque además le nombró y la mantuvo como Consellera de Justicia, desde el 1 de Febrero de 1995 al 5 de Febrero del 2001, años de fervor patriótico en los que "este gran delincuente de cuello blanco" presuntamente, pudo ayudar a sus numerosos e inteligentes hijos a enriquecerse tal y como señalan las diferentes investigaciones policiales y judiciales que están abiertas, mientras la "Jefa" de la Justicia catalana "miraba para otro lado", o como le pasa ahora, "no se enteraba de nada".

Mal vamos, si los modos que hemos visto en la Cámara de todos los catalanes son los que ha protagonizado este miércoles de Septiembre la Señora de Gispert que, reiteramos, ni ha sido imparcial, ni ha tenido el buen sentido de echarle agua a un fuego que ya empieza a incendiar a mucha gente y pueda causar un daño muy grave a la que hasta ahora era nuestra pacífica convivencia.

Y llegados a este punto, me viene a la memoria, el popular poema de Brech que colgaba en el corcho que había al lado de mi mesa de trabajo de la radio en los años setenta cuando aun "reprimía" el General Franco, porque, mucho me temo, que los que ahora no disfrutamos con "el talante" de la actual Presidenta del Parlament solo nos queda aprendernos de memoria las verdades que allí se describen para tenerlas muy en cuenta, ya, que, si no lo hacemos así, no vamos a tener más remedio que tragarnos con mongetas el último de los versos tan universalmente conocidos: Ahora vienen por mi, pero?. es demasiado tarde.

Manuel Fernando González
Editor
www.catalunyapress.cat
www.pressdigital.es

COMENTAR


Más opinión
Opinadores
Pressdigital
redaccion@pressdigital.es
Powered by Bigpress
RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS. EDITADO POR ORNA COMUNICACIÓN SL
Mapa Web Condiciones de uso Consejo editorial version mobil