miércoles, 23 de agosto de 2017 06:20
Opinión

Andorra, plaza financiera
(I) Las entidades

Robert Pastor
Robert Pastor



La confesión de Jordi Pujol del dinero ocultos en Andorra ha vuelto a poner de actualidad la realidad de la plaza fiancera del Principado pirenaico. Para empezar, describiremos hoy las entidades que configuran su sistema bancario.

La confesión de Jordi Pujol del dinero oculto en Andorra ha vuelto a poner de actualidad la realidad de la plaza fiancera del Principado pirenaico. Para empezar, describiremos hoy las entidades que configuran su sistema bancario.

Los bancos que operan son cinco. Tres se disputan el liderazgo con publicaciones de reconocimientos y evaluaciones internacionales que les darían ventajas sobre los competidores. Cada uno tiene más de 600 empleados.

Sin posibilidad de establecer un orden de prelación, dada la diversidad de los datos que hacen públicas según sus conveniencias, estos tres casi colíderes son, por orden alfabético:
Andbank, fruto de la fusión de los antiguos Banc Agrícol y Comercial de Andorra, el más antiguo (fundado en 1930) dominado por la familia Cerqueda, y la Banca Reig, creado por la familia Ribas-Reig.
Crèdit Andorrà, creado por miembros de 14 familias por los años 40.

Y Morabanc (anteriormente Banco Internacional-Banca Mora), dominado por las familias Pintat y Mora.

De menores dimensiones es Banca Privada de Andorra, antigua Banca Cassany, de las familias Cassany y Cierco.

El quinto es el único que mantiene el capital internacional, el Sabadell de Andorra, vinculado a la entidad que tiene su sede en Cataluña.

Hasta avanzado el a, excepto Agrícol y Reig, tres de los cuatro "cien por cien andorranos" estaban participados al capital por entidades del Estado español; legalmente, hasta un máximo de la tercera parte-como el resto de empresas de todos los sectores con copropietarios extranjeros -y más tarde hasta el 49%, con un cambio posterior de legislación.

El socio del Crédito era de La Caixa que, además, mantuvo abiertas oficinas con su propio nombre y, más adelante, mediante un convenio con el gobierno liberal de Marc Forné, continuó abierto como Caixabanc.

El Banco Bilbao Vizcaya (antes de absorber Argentaria) era el partícipe del entonces Banc Internacional-Banca Mora, hoy Morabanc. Y asociados a la Banca Cassany-Banca Privada fueron Caixa Catalunya y la Kutxa de Guipúzcoa-San Sebastián.

Ya bien avanzada la década de los noventa, el Banco de España presionó a las entidades españolas para que dejaran sus intereses en Andorra. Entonces los socios de los tres bancos participantes optaron por comprar las acciones en manos de las entidades foráneas.

Paradójicamente, a los pocos años, quizás meses, se establecía el Banco Sabadell Andorra, aprovechando la llamada "ley de apertura bancaria", por la que se convocaba un concurso para ampliar las entidades en el país, y favorecer la competencia.

El Sabadell fue el único que optó oficialmente, presentando la documentación exigida sin que se conozca que el Banco de España formulara ninguna objeción, ni repitiera las presiones de poco tiempo antes para impedirlo.

La apertura constituyó, pues, un fracaso parcial. Especialmente con respecto a la intención de "llevar" algún banco francés, por el equilibrio que siempre intentan mantener las autoridades andorranas entre intereses de los dos Estados vecinos, con éxito casi nulo, todo hay que decirlo.

De hecho, una población de 70.000 habitantes no daría para cinco entidades, con bastantes más de siete oficinas abiertas cada una (al menos una por cada una de las siete parroquias y muchas más en el núcleo urbano central de Andorra la Vella y Escaldes) , desde la vertiente de la banca comercial, si no tuvieran un volumen desproporcionadamente grande (a escala) en las especialidades de banca privada y de inversiones.

Las cinco entidades están agrupadas en la Asociación de Bancos Andorranos (ABA), que ejerce unas funciones que se Mezclan las de una patronal y de un colegio profesional con respecto a la competencia y al cumplimiento los deberes éticos.

A falta de Banco Central emisor (sabido es que Andorra nunca ha tenido moneda propia, eran admitidas prácticamente todas las divisas del mundo, y circulaban todo pesetas y francos franceses, hasta la llegada del euro), el Instituto Nacional Andorrano de finanzas (INAF) es sin embargo el organismo, supervisor público e independiente, aunque los directivos son nombrados por el gobierno (como los directores o presidentes de otros bancos centrales europeos).

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