lunes, 23 de octubre de 2017 15:32
Opinión

Edipo a la catalana

Joan Ferran
Joan Ferran

Un servidor no participará en el linchamiento del ex-presidente Jordi Pujol. No es necesario, él solo se ha metido en un lío y sus correligionarios han sido los primeros en lapidarlo.

Un servidor no participará en el linchamiento del ex-presidente Jordi Pujol. No es necesario, él solo se ha metido en un lío y sus correligionarios han sido los primeros en lapidarlo. Eso sí, diciendo que hizo algunas cosas buenas al tiempo que argumentan que un país, en este caso Cataluña, está por encima de una persona. El nacionalismo tiene respuesta para todo y más.

Tiene gracia la cosa. Los adictos al culto al líder, miembros de un movimiento hasta ahora esencialmente personalista, han decidido en tres días matar al padre como si nada. Vaya, esta gente debería patentar un método rápido de expiación colectiva que llevara el nombre de Edipo a la catalana '.

Pues no, no pienso criticar a Jordi Pujol porque conociéndolo-todos saben que fui diputado-sé que está bajo los escombros, sin respiración, maldiciendo a saber quién. Diré, tan sólo que ha obrado mal, muy mal y que deseo-si la justicia encuentra algo punible-que reciba la pena de la que sea merecedor, y basta. Lo peor que le puede pasar al ego de un hombre que ha interiorizado que era un mago de la política y un líder es darse cuenta de que la tribu ya no la quiere y que, en el mejor de los casos, sólo le tiene compasión. Y eso, amigos, para él, ya es un castigo, un hecho insoportable.

Ahora bien, no seamos ingenuos. Todos estos convergentes que ahora reprobado en contra del patriarca Pujol quizás se creen que venimos del huerto. Pues no, señores. O es que acaso hemos olvidado que este país nos ha obsequiado, entre otros, con personajes-amigos tipo Joan Piqué Vidal, Javier de la Rosa, Luís Pascual Estivill, Sánchez Carreté o Millet?...

Los que hoy han visto la luz y apedrean el padre quizás quieren hacernos olvidar que una quinta parte de los 58 consejeros de los gobiernos Pujol estuvieron, en su día, imputados en presuntos casos de corrupción. Lo explica magistralmente el doctor Jordi Matas en un artículo publicado en El País bajo el título: "Corrupción y conciencia ciudadana".

Ahora parece que nadie de sus quiere saber nada del presidente Jordi Pujol. Ahora todo parece ser un "asunto privado" con forma de cortina de humo para proteger la camada. No somos tan cándidos. Hace unos años, Maragall habló en la cámara catalana del famoso 3%. Más de uno se hizo el ofendido pero, paradójicamente, poco tiempo después llegaron los asuntos Adigsa, Palau de la Música o las ITV...

Los entendidos dicen que la cosa no ha hecho más que empezar y que las investigaciones nos depararán sorpresas este otoño. No las deseo, ya hay suficiente suciedad sobre la política y necesitamos serenidad para salir adelante como sociedad. Pero que vigilen los viejos aduladores que este año juegan a matar al padre de franco no sea que la cosa, hoy considerada individual y privada, no tuviera algo compartida.

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