lunes, 18 de diciembre de 2017 13:56
Opinión

¿Me voy o me quedo?

Oscar Hernández Bernalette
Oscar Hernández Bernalette

No es una pregunta extraña para los venezolanos en estos tiempos tan difíciles y de diáspora. Miles de Venezolanos han emigrado a otros países especialmente desde hace unos diez años. Las preguntas iniciales ante tal realidad que podemos hacernos son, por ejemplo ¿por qué emigran?

No es una pregunta extraña para los venezolanos en estos tiempos tan difíciles y de diáspora. Miles de Venezolanos han emigrado a otros países especialmente desde hace unos diez años. Las preguntas iniciales ante tal realidad que podemos hacernos son, por ejemplo ¿por qué emigran? ¿Mejoran los venezolanos su calidad de vida en otros países? ¿Encuentran lo que buscan al dejar su madre tierra? ¿Cuántos fracasan durante el proceso migratorio? Desde hace algún tiempo hemos evaluado las características de la diáspora venezolana y una primera conclusión a la que hemos llegado es que sin bien existen razones objetivas para que muchos venezolanos decidan partir, también es muy cierto que la mayoría de los que se van no se preparan para asumir los retos del proceso migratorio. Muchos de los que emigran se someten a presiones familiares, legales y emocionales que se originan desde el mismo momento en que deciden evaluar el proceso migratorio.

Veamos nuestra primera interrogante. ¿Por qué emigran las personas en general? El 3% de los ciudadanos del mundo son emigrantes. Mientras escribimos esta nota son miles los seres humanos cruzando fronteras y muchos de ellos si retorno a sus países de origen. En estos días hemos visto horrorizados la tragedia de centenares de niños Centro Americanos tratando de llegar a los Estados Unidos para reunificarse con sus padres o estos últimos enviándolos con la sola esperanza de que puedan encontrar una mejor calidad de vida en el gigante del norte y salvarlos así de una suerte de marginalidad certificada en cualquiera de los barrios en los que viven controlados por las mafias de las drogas o bandas criminales que brotan como piedras en los espacios urbanos de muchas de las ciudades de nuestros países latinoamericanos.

Venezuela fue un país receptor de emigrantes pero lamentablemente en estos tiempos miles de venezolanos, la mayoría preparados, se plantean formar parte de las corrientes migratorias. Algunas estadísticas de hace unos años (2010) y conservadoras en mi opinión del Banco Mundial señalan que el monto aproximado de venezolanos emigrantes era de 521.620 y los principales países receptores son Estados Unidos (EEUU), España, Colombia, República Dominicana, Portugal y Canadá. Por su parte, el censo de EEUU del 2010, indica que la presencia de venezolanos había crecido 135%. En los últimos 10 años unos 90.000 venezolanos han recibido la residencia permanente (green card) en EEUU según fuentes oficiales.

Los Venezolanos emigran por por razones objetivas y subjetivas. La primera es la búsqueda de una vida mejor, que les ofrezca oportunidades económicas, seguridad personal, nuevos horizontes. Sin duda las políticas laborales y migratorias de los países se convierten en un imán o en obstáculos para que las personas decidan donde intentar emigrar. Por ejemplo, la situación política de Venezuela y la percepción de que la conflictividad se incrementara es una de las razones objetivas que hace que las personas, especialmente las más jóvenes, intenten el camino migratorio como una alternativa. Por supuesto temas como la degradación ambiental, conflictos armados, el desempleo y la inflación son factores que atentan a la permanencia de muchos ciudadanos en sus países de origen y en el caso de Venezuela estos influyen de una manera determinante particularmente la inseguridad personal que es la principal causa que empuja a los sectores clase media a buscar mejores opciones de vida fuera del país.

Sean cuales fueran las razones objetivas o subjetivas podemos aseverar que todo proceso de esta naturaleza es emocionalmente difícil para los que se van y para los familiares que se quedan. Ninguna emigración es igual a la otra, cada historia es distinta y lo que las personas se encuentran a lo largo del camino no siempre es tan halagador como se lo imaginan. Ser turista es distinto a la condición de emigrante. Es por ello que recomendamos que quien este o evaluando emigrar pidan ayuda especializada. Es una decisión de vida demasiado vital como para tomarla a la ligera.

Desde el Centro de Capacitación Migratoria en Caracas hemos ayudado a través de talleres, conversatorios y asesorías migratorias a comprender el fenómeno y darle la oportunidad a las personas a evaluar debidamente si están en condiciones aceptables para emigrar, además de orientar en cómo hacer una evaluación integral de las razones que lo obligan a tomar la decisión y cuáles son las condiciones objetivas que existen en algunos de los principales destinos.

Es una decisión compleja para la cual hay prepararse adecuadamente. No siempre irse es la solución y muchas veces las causas objetivas que empujan la decisión tienen su respuesta en su espacio vital y no en otros lugares. No son pocas las personas que después de la tormenta por la que pasan evaluando esa opción descubren que al final del camino la mejor decisión es quedarse.

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