viernes, 18 de agosto de 2017 16:40
Opinión

Las balanzas 

Manuel Fernando González
Manuel Fernando González

A Coruña, 1952

Uno piensa que los de las balanzas es un timo similar al del estudio General de Medios, donde casi siempre figuran los mismos listos para que, a continuación, figuren correlativamente los más tontos. Por eso, por mi experiencia en la radio, siempre me quedo primero con lo que los técnicos llaman las tendencias y luego, con los datos cualitativos del estudio. De esta manera consigo apañarme con lo que deduzco y casi siempre ando lo suficientemente informado como para que "los expertos" de verdad no te líen vendiéndote sus realidades viciadas de intereses creados o de políticas victimistas que esconden sus propias incompetencias en la gestión pública.

Uno piensa que los de las balanzas es un timo similar al del estudio General de Medios, donde casi siempre figuran los mismos listos para que, a continuación, figuren correlativamente los más tontos. Por eso, por mi experiencia en la radio, siempre me quedo primero con lo que los técnicos llaman las tendencias y luego, con los datos cualitativos del estudio. De esta manera consigo apañarme con lo que deduzco y casi siempre ando lo suficientemente informado como para que "los expertos" de verdad no te líen vendiéndote sus realidades viciadas de intereses creados o de políticas victimistas que esconden sus propias incompetencias en la gestión pública.


¿Y qué dicen las balanzas de nuevo? Pues nada que no supiéramos. Que son los mismos de siempre los que trabajan y pagan y que también son los mismos los que cobran y no acaban de generar la riqueza que a todos nos hace falta como país. Y pasan los años y todo sigue igual porque nunca hemos tenido un gobierno central dispuesto a vertebrar económicamente España, porque lo más importante para sus Presidentes siempre ha sido ganar las elecciones y repartir luego los dineros en función de los pactos que firman o del color político de la Autonomía que los recibe.


Por ejemplo: El que la comunidad uniprovincial de Madrid contribuya a la Hacienda común con 16.700 millones de euros, o sea, el doble de la reivindicativa Catalunya, quiere decir que toda la riqueza industrial y laboral se ha ido al centro sin que los diferentes Ministros de Industria hayan hecho el más mínimo esfuerzo para ofrecer incentivos que "motivaran" a las grandes empresas a redirigir sus in versiones a comunidades tan tradicionalmente desfavorecidas como Galicia o Extremadura. Pero también que tampoco, y al mismo tiempo, no hayan sido capaces de poner firmes a los barones de esas y otras autonómias para que equilibraran sus balanzas hasta conseguir el punto intermedio en el que se deja de vivir de la solidaridad de los demás para dirigir sus pasos hacia la contribución neta y el arrimar el hombro en la pelea diaria.


Se creó el estado de las autonomías para que todos los niños, por decir algo, tuvieran un ordenador en su pupitre y no para que unos lo tengan y otros se lo repartan entre tres o cuatro, y al final lo paguen sus padres porque viven en una zona "llamémosle" rica. Lo de la solidaridad, hablando claro, tiene que dejarse solo para pagar las emergencias o los años de catástrofes naturales. Y eso solo se consigue generando trabajo en las zonas deprimidas o tradicionalmente desindustrializadas y de paso estimulando fiscalmente a los que generan riqueza que para vivan mejor. Otra cosa es lo que sucede con los vascos, quienes además de "jorobarnos" a todos con sus conciertos generales heredados de las guerras carlistas, además nos cuesten 1.576 millones de euros al año para que luego el Estado nos diga que el tema es "mu" delicado y que, por lo tanto, hay que callar y mirar hacia otro lado.


Conclusión final sobre las balanzas: "Entre todos las mataron y ella sola ( la solidaridad) se murió".

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