jueves, 14 de diciembre de 2017 01:46
Opinión

Ojalá la "música"...

Robert Pastor
Robert Pastor



La semana pasada, en pocos días, nos encontramos dos declaraciones aparentemente contrdictorias. El jefe del grupo internacional de mediación con ETA, ex secretario de gabinete del antiguo "premier" Tony Blair, con el viceprimer ministro de Irlanda del Norte, Martin McGuiness, visitaban el País Vasco y se reunían con partidos políticos y representantes del gobierno autonómico para explicar la situación del proceso.

La semana pasada, en pocos días, nos encontramos dos declaraciones aparentemente contrdictorias. El jefe del grupo internacional de mediación con ETA, ex secretario de gabinete del antiguo "premier" Tony Blair, con el viceprimer ministro de Irlanda del Norte, Martin McGuiness, visitaban el País Vasco y se reunían con partidos políticos y representantes del gobierno autonómico para explicar la situación del proceso.

Después de las entrevistas, Powell informó a los medios lo que ya había previsto el ejecutivo de Ajuria Enea y había manifestado el portavoz, Josu Erkoreka: que todo estaba parado, desde la perspectiva política, porque ETA no había cumplido sus "compromisos unilaterales", entendidos por algunos como desarme.

Quizá por eso, y por una vez, los dos miembros del colectivo no los recibió personalmente el lehendakari Urkullu, y lo hizo el encargado gubernamental -con rango menor que el de consejero- para la pacificación y normalización del país , Jonan Fernández.

Los mediadores constataron, eso sí, las buenas disposiciones y actuaciones de los partidos políticos, antes de volver a emplazar por enésima vez ambas partes (ETA y el Gobierno español) a romper el monolitismo de las posturas respectivas.

En contraste con este panorama decepcionante en parte -parada significa falta de avance, pero también ausencia de retroceso- o como reacción ante la opinión pública, a la que es experta en dirigirse, la organización todavía oficialmente activa enviaba un comunicado tres días después a través de su conducto habitual -el diario Gara- donde aseguraba que ha desmantelado "las estructuras derivadas de la lucha armada", para empezar "el tráfico de la confrontación armada en la confrontación democrática".

Para concretar (?), Lo que decían culminado es el desmantelamiento de las "infraestructuras logísticas y operativas" derivadas de la práctica de la lucha armada, y la creación de otra, "con el objetivo de sellar los depósitos de armas y el reforzamiento de la estructura para las fuerzas políticas, así como las que tienen como objetivo propiciar conversaciones entre las diveses partes para hacer avanzar el proceso de paz".

Siempre resulta difícil "traducir" a un lenguaje comprensible el lenguaje de esta gente. Falta saber en qué concretan estas "estructuras" e "infraestructuras" que dicen desmanteladas: ¿Bancos o bases de datos? ¿Redes de contactos entre guerrillas y dirección? ¿"Pisos francos"? ¿Flota de vehículos?

La "música" del comunicado no puede sonar mejor, pero se hace difícil desde fuera entender del todo la letra y la "letra pequeña" que casi siempre se busca a la hora de analizar estas comunicaciones.

Más claro es el horizonte buscado: "la superación de todas las consecuencias del conflicto, entre las que su desarme y el regreso a casa de presos y huidos"; así "se daría por superada definitivamente la confrontación armada, mientras la resolución del conflicto político quedaría en manos de los agentes políticos y sociales".

El problema principal radica en la credibilidad de los anuncios. Nadie puede garantizar la realidad de los desmantelamientos el las "infraestructuras" y "estructuras". El otro grupo internacional, el de verificación que preside el sudafricano Brian Burr, y que hizo el ridículo con la presentación en Toulouse, de una parte tan escasa del armamento anulado por ETA, ni sale mencionado, ni recibe ningún tipo de crédito por parte de instituciones decisiva, como el gobierno español que, una vez más, descalifica el nuevo comunicado e insiste en que nada espera que no sea la disolución definitiva de "la banda".

El ejecutivo vasco, desde el escepticismo relativo, ha reiterado su disposición a "colaborar" en lo que pueda para hacer avanzar hacia la paz y la normalización. Desde la duda más que razonable del escepticismo, ojalá la "música" del manifiesto más reciente de los ex terroristas se vuelva una realidad visible -audible- y con efectos palpables. El primero, la constatación del desarme definitivo anunciado.

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