miércoles, 23 de agosto de 2017 04:24
Opinión

Primarias más allá de nombres propios

Joan Ferran
Joan Ferran

Ni caipiriña ni mate. El brindis del mes va de rubia cerveza bávara, chucrut, pepinillos y bratwurst bien condimentados. Merkel anda eufórica; Brasil en coma, sin samba, mientras el bandoneón argentino ataca un tango triste.

Ni caipiriña ni mate. El brindis del mes va de rubia cerveza bávara, chucrut, pepinillos y bratwurst bien condimentados. Merkel anda eufórica; Brasil en coma, sin samba, mientras el bandoneón argentino ataca un tango triste. El Mundial de futbol termino el mismo día en que la aviación israelí multiplicaba por cuatro las bombas arrojadas sobre Gaza y el número de víctimas inocentes crecía exponencialmente. Mientras tanto en España jugamos al decretazo modificador de treinta leyes y a seminarios de la FAES? Me cuentan que el prestigio de François Hollande se recupera lentamente al tiempo que los soldados franceses desfilan -es 14 de julio- por la plaza de L'Étoile de Paris. Si, en los años cuarenta por esas mismas avenidas, y bajo el Arco de Triunfo, también marcaron el paso los ejércitos de ocupación alemanes.

Los germanos vencen en futbol, dibujan a placer el futuro de Europa, deciden el rumbo de la economía y veinte cosas más. Aquí nos contentamos con contar brotes verdes mientras los presidentes deshojan la margarita del contencioso territorial y sus consultas refrendarías.

El socialismo español, vía primarias, ha entronizado como Secretario General del PSOE a Pedro Sánchez. El socialismo catalán ha depositado en manos del cirujano Miquel Iceta aguja e hilo para suturar. Pero? ¡Ojo al dato! José Antonio Pérez Tapias, aquel modesto candidato de Izquierda Socialista -por el que nadie daba un duro- ha conseguido el 22% de los votos en Cataluña y más del 15% en España. Lo ha logrado contra el empeño de aquellos que querían que esto del PSOE fuera cosa solo de dos y con padrinos.

Tiempos tan difíciles como ineludibles los que se avecinan. Tiempos para interpretar lo que se mueve, lo que se desplaza, lo que la gente quiere y anhela. Estoy convencido de que en las entrañas del socialismo ibérico, en la base, el personal quiere un giro, una mirada a la izquierda más allá de nombres propios.

¿Habrán entendido el mensaje los nuevos gestores de las cosas?

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