sábado, 19 de agosto de 2017 02:01
Opinión

POR FIN

Manuel Fernando González
Manuel Fernando González

A Coruña, 1952

Por sorpresa la Vicepresidenta del Gobierno anunció que si en una apacible rueda de prensa que parecía debía concentrarse en la nueva ley de seguridad, detrás de la cual se avecina una bronca parlamentaria con la oposición, y también en la "persistente" manía legisladora que el Ministro Wert tiene con el tema del castellano en Catalunya. Que si, que "ellos dos", Mariano y Artur ¡oh milagro! se habían hablado por teléfono por la mañana.

Por sorpresa la Vicepresidenta del Gobierno anunció que si en una apacible rueda de prensa que parecía debía concentrarse en la nueva ley de seguridad, detrás de la cual se avecina una bronca parlamentaria con la oposición, y también en la "persistente" manía legisladora que el Ministro Wert tiene con el tema del castellano en Catalunya. Que si, que "ellos dos", Mariano y Artur ¡oh milagro! se habían hablado por teléfono por la mañana. El solo anuncio de que en este viernes del caluroso Julio había sucedido un "hecho tan extraordinario" disparó el instinto de curiosidad de todos los periodistas que se encontraban en la Sala de Prensa del Palacio de la Moncloa y como reguero de pólvora se propagó a las redacciones de los diarios y por lógica institucional tambien a los centros de poder de todo el país.

Por fin han hablado, nos hemos dicho todos los que pensamos que el diálogo no hace daño, y que, el propiciarlo, es un mandato democrático de mínimos que la ciudadanía exige a sus representas políticos y gobernantes de cualquier nivel institucional, pero, que como se ha visto en este caso concreto, cuesta mucho de llevar a feliz término, pese a que la urgencia de los acontecimientos que suceden o pueden llegar a suceder así lo aconseje.

Si hoy hiciéramos una encuesta, seguramente serían pocas las personas las que se oponen a esta reunión entre ambos mandatarios, y aunque una inmensa mayoría considere que ambos acuden a es importante encuentro muy lastrados por sus múltiples y desaforadas declaraciones públicas y también por la mala influencia que los "círculos virtuosos" o los aliados políticos ocasionales han ejercido sobre ambos, complicándoles la vida y de paso complicándonosla a todos los que creemos en esta vía de diálogo desde el primer minuto en el que las palabras se convirtieron en andanadas de grueso calibre entre las dos orillas de la polémica, taponando los oídos de las dos parte e impidiendo con ello, que unos y otros pudieran escucharse.

Ante lo cual hemos de hacernos dos preguntas muy simples. La Primera:¿Estamos a tiempo de que España y Catalunya hablen de sus diferencias y sean capaces de construir un futuro que ambas partes les parezca mínimamente aceptable? Y como consecuencia de ésta la segunda: ¿Tendrán ambos-dos políticos el valor de proponérselo a sus electores?. Miren, aquí cada uno tenemos una opinión seguramente distinta y todas son válidas y respetables. Yo mismo como pertenezco al bando de los idiotas que son moderadamente optimistas apuesto como respuestas a un Sí y Sí a ambas preguntas y Vds. discrepen si lo que consideren oportuno, pero "ellos" , Rajoy y Mas, Mas y Rajoy que comiencen a hablar y que no salgan del lugar en el que se reúnan, me da igual el sitio, sin que propongan algo que tenga sentido para todo el mundo.

¡Por fin, Mare de Deu, por fin???..!

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