miércoles, 20 de septiembre de 2017 04:11
Opinión

Toca votar

Manuel Fernando González
Manuel Fernando González

A Coruña, 1952

Toca votar, pero el fantasma de la abstención va a estar bailando en los despachos de los gobiernos europeos durante toda la jornada, amenazando con romper los nervios de los líderes más templados que verán en la misma el desmoronamiento de la vocación europea de los ciudadanos de la calle, bastante divorciados de la realidad que viven sus dirigentes.

Toca votar, pero el fantasma de la abstención va a estar bailando en los despachos de los gobiernos europeos durante toda la jornada, amenazando con romper los nervios de los líderes más templados que verán en la misma el desmoronamiento de la vocación europea de los ciudadanos de la calle, bastante divorciados de la realidad que viven sus dirigentes.


Como todos sabemos, el voto es obligatorio en Bélgica, Luxemburgo, Grecia y Chipre, lugares donde, muy a pesar suyo, como son los griegos, la participación va a ser un éxito. Pero claro, a partir de ahí, falta saber si la maléfica cifra del 30% de la que "presumieron" República Checa, Eslovenia, Rumanía, Polonia, Lituania y Eslovaquia va a ser un "ejemplo a seguir" por países como España, Austria, Suecia, Estonia, Alemania, Francia y Finlandia, que se quedaron en los pasados comicios entre el 40 y el 50% o, si por el contrario, van a recuperar fuelle y ofrecernos unos resultados más optimistas, algo que según las encuestas, no aparece por ninguna parte, ya que los datos dicen que hasta 11 países bajarán en su participación hasta el 40%, con lo que estas elecciones europeas dejarían en flagrante entredicho a la misma Unión tal y como está actualmente organizada.


Y si la abstención es el verdadero "via crucis" de la jornada del domingo, la otra penitencia del "día después" puede ser el tamaño del grupo de aquellas formaciones englobadas bajo la cabecera editorial de "los euroescépticos", entre los que encontramos una variedad que impresiona por su "riqueza" de matices e ideologías. Ahí nos entran, por ejemplo, el Frente Nacional de Marine Le Pen, el Movimiento Cinco Estrellas de Beppe Grillo, y en Inglaterra el UKIP de Nigel Farage. Luego tenemos en Alemania a la Alternative für Deutschland, que de conseguir representación, serían el primer grupo anti europeo germano. Y del Rhin a Grecia, donde la crisis ha hecho subir como la espuma a Tsipras, que le ha desmontado el tinglado electoral a los partidos mal llamados "tradicionales". El partido popular danés, el PVV de Geert Wilders en los Países Bajos, el FPÖ en Austria y hasta los neonazis del Amanecer Dorado completan esta larga lista de "sensibilidades políticas" que concurren a las urnas y que están dispuestas a "desquiciar" al nuevo Presidente de la Comisión que, "teóricamente", ha de salir de la elección entre Juncker y Schulz, los dos cabezas de lista más potentes de esta lucha por el poder, que todavía no tienen garantizadas las alianzas que les permitan gobernar sin las trabas que la Comisión siempre pone a las iniciativas del Parlamento Europeo, un mal endémico que todavía los políticos de Bruselas no han sido capaces de superar, como tampoco es un hecho desdeñable "la autonomía" con la que se mueve el Banco Central Europeo y su presidente Mario Draghi, que es el que, con la Cancillera Merkel, tienen "casi" todo el poder en Europa.

¿Y en España? ¿Y en Catalunya? ¿Qué va a pasar el domingo? Pues me temo que no lo sabemos ningunos de los que hemos seguido la campaña. En principio, parece que el bipartidismo va a resistir pero con dificultades, ya que emergerán nuevas fuerzas que medirán, en estas europeas, sus verdaderas posibilidades de cara a las próximas legislativas, lo cual, por primera vez en muchos años, "mueve" el árbol electoral y "limpia" el aire político un tanto enrarecido por el tradicional "reparto del poder" entre populares y socialistas que ha traído la estabilidad democrática, pero también un "océano de corrupción" realmente insoportable. Los españoles piden un cambio y poco a poco se lo irán dando a sí mismos, tanto dentro de los dos grandes partidos, sino también colocándole al lado, mucho más cerca, a otras formaciones con las que tendrán que convivir y por lo tanto, pactar.

Otra cosa es Catalunya. En el paraíso habrá que observar, primero, la abstención que perjudica a los partidarios de la independencia puesto que, más sí que no, estas votaciones son también un ensayo plebiscitario, y dentro del mismo hay que observar si "el sorpasso", del que tanto les he escrito en esta misma sección y desde hace bastante tiempo, va a verse reflejado en unos datos que hagan que Esquerra gane en votos y escaños a CiU, lo cual sería la evidencia de que el President Mas tiene un problema con su electorado, y que al día siguiente ha de pactar con Junqueras un gobierno de Transición que llegue a una elecciones, donde poder dirimir lo que todos ya sabemos. Si, por el contrario, Convergència gana a los republicanos se les vuelve escapar de las manos "el socio" al que ahora mismo tiene pillado por donde más le duele. También, en esta convocatoria, podremos observar cuál es la realidad electoral socialista o la de iniciativa que tampoco está muy clara que digamos para hacernos una idea aproximada del futuro que les espera...

En fin, que para ser unas elecciones sin demasiado calado popular, en la noche del domingo, las 23 horas nos han dicho, habrá muchas cosas en las que pensar y que a algunos no les van a dejar dormir con el sosiego que siempre es imprescindible para poder iniciar el lunes con las pilas suficientemente cargadas.

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