viernes, 20 de octubre de 2017 01:38
Sociedad

Se detectan en niños menores de 14 años hasta un 14% de los nuevos casos de lepra

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En los últimos años los casos de nuevos diagnósticos de lepra se han estabilizado. De hecho, se detectan poco más de 200.000 nuevos casos en el mundo. Sin embargo, su incidencia en niños es alarmante ya que entre el 10 y el 14 por ciento de los diagnósticos se producen en menores de 14 años y cabe decir que, mayoritariamente en países en desarrollo.

El doctor José Ramón Gómez Echevarría, director médico Lepra Fontilles explica en este sentido que "la lepra en los niños se manifiesta igual que en los adultos. La enfermedad tiene un problema muy importante que es que afecta a los nervios, con lo cual el niño no va sentir las posibles heridas, además provoca alteraciones en la movilidad, con lo que si al niño no se le controla bien la enfermedad le va a dejar una serie de discapacidades para toda la vida".

"La lepra no se contagia en el útero, el contagio es cuando ha nacido", asegura, y el periodo de incubación dura entre 3 y 5 años. Además, hay que tener en cuenta que las lesiones son progresivas y permanentes en la piel, los nervios, las extremidades y los ojos, generando parálisis y discapacidades, que son irreversibles.

Por tanto, "si no se trata bien tendrán sus manos paralizadas, sin sensibilidad en sus pies, que también pueden quedar paralizados, y si queda con esas secuelas alterará su vida futura por completo". A esto hay que sumar el estigma de la enfermedad y la deformidad que provocan depresión en estos niños y los someten a la discriminación diaria por miembros de la familia y la sociedad en general, condenándoles al aislamiento y a la pobreza.

Es a causa de esta situación que Fontilles celebra este domingo el Día Mundial contra la Lepra bajo el lema 'Niños con lepra en el siglo XXI. Tu ayuda es VIDA'. El objetivo es hacer visibles a todos los niños y niñas que padecen esta enfermedad en India, un país que en 2005 declaró la lepra eliminada y paralizó las campañas activas de detección, sin tener en cuenta que a nivel regional seguían existiendo importantes focos de lepra.

Las consecuencias han sido dramáticas sobre todo para estos niños que siguen padeciendo las consecuencias de una enfermedad que "hoy, con los medios adecuados, se puede curar". Se estima que 10 de cada 100 casos nuevos de lepra detectados en India son niños y niñas. Y esta cifra va en aumento: 13.387 nuevos casos en 2012, frente a 12. 305 en 2011. "Una situación muy preocupante, dado que indica que sigue habiendo contagios y que, por tanto, se controla mal la enfermedad", afirma.

El problema importante es la falta de una vacuna, una demanda que viene de largo ante la necesidad de un tratamiento que haga posible la erradicación de la lepra o encontrar los reservorios del germen. "Tan solo tenemos un arma para luchar contra la enfermedad que es la medicación" y, aunque es efectiva ya que mata el 99% de la bacteria que causa la lepra, es un tratamiento largo que dificulta su continuidad.

Por tanto, y "dado las escasas armas que hay contra la enfermedad", la solución por el momento, añade, "es aplicar los programas"; sobre todo en aquellas zonas localizadas donde "hay que trabajar intensamente" porque es un "gran problema". Para ello, "es muy importante que los gobiernos sean "responsables" y se "comprometan", aunque, incide, es necesario que haya una estructura básica sanitaria de control y movilizar más recursos en estos países, además de adoptar estrategias específicas para problemas a nivel sub-nacional.

Cabe decir que en España se notificaron, a lo largo de 2012, 9 nuevos casos de lepra, en su mayoría casos importados, aunque también hay algunos casos autóctonos, generalmente de zonas históricamente endémicas como Andalucía, Galicia y Levante. En cuanto a la evolución de la enfermedad las casuísticas se mantienen en torno a los 15 o 20 casos nuevos anuales; en lo que respecta a la prevalencia, en 2011 había 72 casos registrados y 56 casos en 2012.
"No tenemos que estar preocupados pero sí tenemos que estar alerta", afirma Gómez Echevarría.

Así en España, al igual que en Europa y el resto de países ricos, "la lepra en los nativos es escasa", y estos enfermos "están bien controlados" con lo que la enfermedad "no es un problema".

Para normalizar la situación de los enfermos y aumentar el conocimiento de la enfermedad desde Fontilles se incide en la necesidad de eliminar el estigma que supone la enfermedad, su objetivo es eliminar del lenguaje el uso del término "leproso" y "lepra" como sinónimos de algo negativo y maldito, ya que el uso de estos términos inadecuadamente ha hecho que se perpetúen no sólo el estigma y la discriminación hacia las personas afectadas por la lepra, sino también los mitos y malentendidos sobre esta enfermedad.

Lo que se sabe sobre la lepra es poco y mal, se piensa que no existe tratamiento, que no existe la enfermedad o que es muy contagiosa. Cuando una persona dice que tiene lepra la gente recurre a las imágenes de gente mutilada con lo que el paciente provoca un rechazo que es difícil de quitar. Estos pacientes que se quedaron con discapacidades tienen un estigma que se padece también psicológicamente", concluye Gómez Echevarría.

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