martes, 17 de octubre de 2017 15:17
Opinión

El gato escaldado

Andres Madrid
Andres Madrid

Es costumbre antigua en esta ínsula que quien viene a realizar obra pública presente un presupuesto bajito para llevarse el concurso correspondiente y una vez adjudicado el chollo se añaden a la cifra inicial las cantidades que se estimen oportunas .

Es costumbre antigua en esta ínsula que quien viene a realizar obra pública presente un presupuesto bajito para llevarse el concurso correspondiente y una vez adjudicado el chollo se añaden a la cifra inicial las cantidades que se estimen oportunas sin que organismo alguno ponga dificultades al encarecimiento repentino. Así, una obra se presupuesta por cien y acaba costando mil o dos mil o tres mil o más.

Acostumbrados como están por las Américas a trabajar con empresas serias, no terminan de entender esta tradición hispana y en Panamá andan alborotados con la rectificación presupuestaria de SACYR que, después de presentar un presupuesto para lo del canal, se ha presentado con un añadido de padre y muy señor mío.

Allá fue la ministra hispana de la cosa a poner paz y supongo que a explicar que estas cosas ocurren por aquí constantemente y no pasa nada; se paga el exceso porque para eso estamos los ciudadanos que somos gente comprensiva y bien dispuesta dijera lo que dijese Amadeo de Saboya que nos definió como "gente ingobernable".

Como me barrunto no cuaje en los panameños esta hermosa y razonable costumbre tan nuestra como la tortilla de patata, tengo una mosca en la oreja de tamaño familiar porque me veo venir que, de un modo u otro, acabaremos pagando de nuestras costillas la reforma del canal panameño.

No es que servidor sea un mal pensado, es que ya se sabe lo del gato escaldado y uno tiene el escroto pelado después de ver el recibo de la luz.

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