sábado, 21 de octubre de 2017 08:55
Opinión

La mala salud del Rey

Manuel Fernando González
Manuel Fernando González

A Coruña, 1952

La evidente mala salud del Rey durante la Pascual Militar de este año convierte el photoshop del Hola en un asunto que roza lo estrambótico. Las posteriores declaraciones de Rafael Spottorno sobre el martirio por el caso Noós que se vive en la Casa del Rey, solo añaden más leña al fuego del escándalo nacional que los ciudadanos ven con pena y hastío.

La evidente mala salud del Rey durante la Pascual Militar de este año convierte el photoshop del Hola en un asunto que roza lo estrambótico. Las posteriores declaraciones de Rafael Spottorno sobre el martirio por el caso Noós que se vive en la Casa del Rey, solo añaden más leña al fuego del escándalo nacional que los ciudadanos ven con pena y hastío. Es como si en la Zarzuela se hubiera perdido el sentido del ridículo y las personas en las que confía el Monarca para su imagen pública no supieran lo que se traen entre manos o, tal vez, les faltara el valor para decirle a Su Majestad las verdades del barquero.

Echarle la culpa a la luz del atril para disimular equivocaciones lógicas a una determinada edad y en condiciones físicas mínimas, es sencillamente una falta de sentido común y por supuesto de pragmatismo profesional. Su Majestad esta cascado de tanta operación y del trajín de las fiestas navideñas ,donde no parece haberse cuidado adecuadamente, y punto. No hay que darle más vueltas al asunto. Ahora se trata de esperar a que recupere pronto su salud y si no es así, aconsejarle que piense en tomar otras decisiones más apropiadas, que según la Constitución a Él solo le competen por ley.

Y si el Rey ha comenzado mal el año, peor lo ha hecho el Juez Pedraz que ha utilizado twiter para pelearse con el diputado vasco Oyarzabal, como si las redes sociales fueran el vehículo adecuado para resolver las discrepancias legales. Bien harán los miembros del Consejo General del Poder Judicial de ganarse su elevado sueldo, explicándole al Magistrado, que esa actuación invita a que, todo ciudadano que no quiera acatar una sentencia, puede hacer lo mismo que Su Señoría y poner de vuelta y media al Juez que le condenó abriendo, con ello ,una puerta al descredito de la Justicia y a los juicios paralelos.

Por lo que hemos podido comprobar el aquelarre de Durango ha causado daños colaterales muy difíciles de controlar por el Gobierno Rajoy, que no acaba de encontrar la forma de cerrar la herida abierta en Estrasburgo con la doctrina Parot, que sangra por todos los cuatrocostados y que puede llegar a causar una parada cardiorespiratoria del Estado si no se le encuentra una solución rápida y razonable.

Manuel Fernando González
Editor y Director
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