martes, 17 de octubre de 2017 17:21
Opinión

Con Schulz llegó el primer "No" comunitario

Manuel Fernando González
Manuel Fernando González

A Coruña, 1952

Bueno, pues ya tenemos el primer "imput" serio de un mandatario europeo como lo es el Presidente del Parlamento Martin Schulz que ha estado en las últimas horas entre nosotros repartiendo sonrisas y mensajes comunitarios. Sus palabras han llenado ya las portadas de los diarios más importantes de Catalunya. Nos llegaran otras indirectas , incluso, mucho mas contundentes que las del Señor Schulz. Es la salida, más que honorable, que se le va a dar al President de la Generalitat, para que dialogue y encuentre la forma de que España no le robe y Catalunya sea grande y plena, pero sin salirse de las reglas de juego de un Estado común, con ésta o con una nueva Carta Magna, en la que el país se sienta económica y socialmente confortable.


En el que personajes como Homs y Cebrián conversen hasta en la muy concurrida calle Preciados de Madrid, quiere decir que ya no les importa "el qué dirán" y que ambos necesitan sentirse en la pomada del poder para aparentar que están haciendo algo por nosotros y no por ellos mismos, que es lo que presupone su mala fama de caminar por la política, no por la tercera via de muchos de sus enemigos, sino por la de en medio, que es más rápida y reporta más satisfacciones personales.


¿Y Pujol?. Como decíamos ayer, blindando el calvario judicial de sus hijos que, en todo este galimatías, juega un papel nada desdeñable, al modesto entender de los que hemos visto informativamente hablando la mal llamada Transición y todo lo que ha llegado a pasar desde la muerte de Franco y todavía no se ha contado del todo en los libros..


Sobre lo que hace o deja de hacer el Rey por el derecho a decidir y el proceso independentista, apenas hay referencias, y eso, en principio, no parece ser demasiado provechoso para la propia imagen del Jefe del Estado. Los líos en los que se han metido miembros de su familia y la propia situación de Catalunya, dan la impresión de que se ha desplazado su papel institucional hacia un según nivel, algo que ni es bueno para la buena marcha del país, ni para el futuro de la propia Monarquía. Durante la reciente celebración en Oviedo de los Premios Príncipes de Asturias, unas cuatrocientas banderas republicanas ondeaban a la entrada del Teatro Campoamor al paso del heredero de la Corona y ante la mirada entre curiosa y asombrada de los invitados extranjeros o de otras latitudes del Estado, que no entendían tanto fervor anti-monárquico.


Vivimos tiempos difíciles, para los que es exigible que nuestros dirigentes aporten una dosis de inteligencia y pragmatismo similar al de nuestros abuelos quienes, después de una guerra atroz y un hambre infinita, supieron sacar a sus hijos adelante y edificar de nuevo un país con la Dictadura privándoles de las libertades mas esenciales. Gracias a su trabajo, valor y aguante hoy tenemos una aceptable dosis de Democracia y con ella la responsabilidad de superar sus logros y salir del laberinto en el que nos encontramos. Si no sabemos qué hacer con nuestras vidas, es que no merecemos vivirlas.

Manuel Fernando González
Editor y Director
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