jueves, 17 de agosto de 2017 19:36
Opinión

«Estoy convencido de que gestiono un fracaso»

Manuel Fernando González
Manuel Fernando González

A Coruña, 1952

El titular que enfila este artículo es la frase que en La Razón le atribuye al Conseller Homs, dicha en fechas recientes a un empresario catalán cuya identidad el medio madrileño no ha querido desvelar y nosotros tampoco haremos, porque no tenemos la certeza de que sea literalmente así.


Lo que sí parece evidente es que "la tormenta perfecta" sigue sin amainar, y que la publicación de las últimas encuestas reafirma al sector soberanista de Convergència en su hoja de ruta, al igual que asienta, tal y como les comentaba ayer, al núcleo duro de Duran i Lleida en su intención de dar pasos adelante en solitario, pero en dirección contraria, porque su líder se lo propone, pero también porque el clima empresarial les favorece y ya les ha mostrado su apoyo si "el divorcio que viene" llega a consumarse.


Hoy podrán leer en nuestro diario, y también en los de la competencia, que el Tribunal Supremo con sede en Madrid, detalle geográfico que no debemos olvidar, ya le ha echado el ojo a otro Juez del TSJC por el caso de las ITV, lo cual, llevado al terreno interpretativo, quiere decir que a Jordi Pujol padre se le acaba el tiempo para conseguir que sus hijos se libren de la plaga judicial que se les viene encima, empeño en el que el veterano dirigente nacionalista anda enredado en los últimos tiempos, según me contaba "off the record" otro conocido empresario de primer nivel.


Se habla tanto sobre "el problema catalán" y en tantos foros que, al final, entre la "torpe lentitud mesetaria" de unos y "el acelerón vital periferico" de otros, vamos dejar pasar la oportunidad de que el diálogo claro y sensato se pierda en medio del ruido mediático y partidista.


Por si faltara una guinda que ponerle a este derecho a decidir que nos separa tanto y a tantos, resurge ahora en el Congreso la nueva abstención del PSC y el habitual "jolgorio" de los Guerra, Bono y hasta Carmen Chacón por un "monotema ancestral" que casi nadie sabe explicar y mucho menos por aquellos a los que me niego reconocerles la virtud de saberlo entender.


Y encima, otros quieren desenterrar al dictador Franco y a Primo de Rivera, como si no tuviéramos, ahora mismo, de más cosas de las que ocuparnos los que estamos vivos, pero a punto de ahogarnos en el océano de la recesión y el paro.


Un corolario: Me cuenta mi amigo bolchevique que a los griegos se les ha dado por comprar ollas de acero inoxidable, que son las que más resisten el paso de los años, y que lo hacen no para superar la crisis con un buen guiso de patatas y coles, sino porque corre el rumor en el país de Aristóteles y Platón de que lo que pasó en Chipre con los bancos se traslada ya a su patria, y que de ser así, les dejaría sin poder retirar los pocos euros que tienen en sus maltrechas cuentas corrientes. Ante semejante "corralito" lo mejor, se han dicho a sí mismos, es sacarlo todo y guardarlo en las cacerolas recién adquiridas, enterrarlo en el jardín de casa como hacían los abuelos, e ir tirando de recursos propios para poder comprar lo más necesario.


Y nosotros, aquí, los unos "gestionando un fracaso" y los otros hablando de desenterrar a un asesino. ¡No tenemos remedio!

Manuel Fernando González
Editor y Director
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