lunes, 23 de octubre de 2017 22:42
Opinión

El laberinto de las victimas

Manuel Fernando González
Manuel Fernando González

A Coruña, 1952

Les escribía a los que tienen la amabilidad de leerme a las pocas horas de conocerse la sentencia de Estrasburgo, que debíamos acatarla y a continuación aguantar las iras de las familias de las víctimas de ETA.

Les escribía a los que tienen la amabilidad de leerme a las pocas horas de conocerse la sentencia de Estrasburgo, que debíamos acatarla y a continuación aguantar las iras de las familias de las víctimas de ETA. Desgraciadamente, los acontecimientos van más deprisa que las palabras y ya hemos visto salir a etarras sanguinarios de la cárcel por que los jueces asi lo han decidido por "acatación" de la polémica sentencia y, para rematar el ciclo, ayer mismo, se produjo la primera gran manifestación de protesta contra esas excarcelaciones y el "abucheo" publico de los dirigentes del Partido Popular que dieron la cara uniéndose al cabreo de los familiares de los asesinados, entre los que se "encontraban" gran parte de sus votantes.

Es como si Gabriel Garcia Marquez voviera a reescribir "Cronica de una muerte anunciada" y todos adivináramos que es lo que va a pasar, sin que nuestros Jueces y catedráticos de Derecho sepan como salirse de esta "tristísima hoja de ruta" sin que una de las partes, la que mas nos duele, reciba algún tipo de compensación en tan lamentables momentos.

Hay quien dice y escribe, que los familiares no quieren Justicia sino venganza,porque los que salen a la calle completamente libres y victoriosos se han pasado treinta años en la cárcel y han cumplido condena. No creo que esa sea exactamente la verdad de lo que sucede, ya que cuando un ser humano, si puede llamársele así, mata a varias personas o vuela Hipercor para darse el gusto de recrearse en el sufrimiento de mucha gente, no puede ser tratado de la misma manera que un asesino al uso, ya que estamos hablando de un ser despreciable que no se merece convivir con el resto de sus conciudadanos. En un país tan avanzado como Estados Unidos, para muchos la cuna de la democracia, ese individuo, hombre o mujer, se pasaría, por los mismos hechos, toda la vida en la cárcel. En ese caso concreto nadie invoca la palabra venganza, sino que se habla de Justicia, pero con mayúsculas. ¿Y como definir el acto jurídico de que un Tribunal norteamericano condena a pena de muerte a alguien con los asesinatos que se imputan a un Troitiño nacido en Tejas?. Entonces, todos solemos pedir medidas de gracia o clemencia, pero a nadie se le ocurrirá conformarse, a continuación, con que el condenado se vaya a la calle como ahora sucede con los terroristas de ETA afectados por la doctrina Parot.

La gente sabe, que desde Adolfo Suarez hasta hoy mismo con Rajoy al mando, nuestro gobernantes no se han molestado en reformar el código penal para que Estrasburgo no nos sacara los colores con la "chapuza Parot", Y eso, a todas luces, es un hecho imperdonable y lo que es peor: de momento, irreversible, salvo que a tanto "sabio del derecho" se le ocurra la fórmula mágica que nos saque del laberinto en el que andamos metidos. Si no lo hacen a mas de uno de los que ahora protestan se les puede ocurrir tomarse la justicia por su mano y entones, si que no habrá remedio, y la tan deseada paz no llegará nunca. ¡Que triste!.

Manuel Fernando González

Editor y Director

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