viernes, 18 de agosto de 2017 07:10
Sociedad

Los padres se repartieron el plan para asesinar a Asunta

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Hoy hace un mes que Asunta Basterra Porto, de 12 años de edad, fue hallada muerta en una pista forestal de Cacheiras (Teo). La reconstrucción que los investigadores hacen de la muerte de Asunta es que fue presuntamente asesinada por sus padres mediante un plan que antes habían ensayado y que se repartieron, pero del que consideran a ambos igualmente responsables.

Alfonso Basterra se ocupó presuntamente de comprar las pastillas con las que sería sedada la niña. Un ansiolítico con potentes efectos sedantes conocido como lorazepam que él también habría disimulado en la comida aquel 21 de septiembre. Esa fue su parte del plan, según la investigación, ya que hasta el momento nada ha conseguido probar que estuviese presente en la casa familiar de Teo en la que la Guardia Civil sitúa el fallecimiento de la pequeña. De hecho, existe al menos una cámara de seguridad que lo grabó en las inmediaciones de su casa de la calle República Arxentina de Santiago cuando se produjo la muerte de Asunta.

Rosario Porto habría presuntamente tomado las riendas del plan a partir de ese punto. Tanto el fiscal del caso, Jorge Fernández de Aránguiz, como el juez instructor, José Antonio Vázquez Taín, creen que fue ella la que llevó a la niña en coche hasta la casa de Teo y que una vez allí, atada de pies y manos, o bien la niña falleció como consecuencia del fallo orgánico que le provocó la altísima dosis de ansiolíticos que había ingerido, o pudo ser rematada asfixiándola con una almohada o algo similar.

La expareja coincide en declararse inocente, en considerar que la investigación no está teniendo en cuenta otras vías y en no dudar el uno de la inocencia del otro. Sin embargo, sus líneas de defensa no son las mismas. La de la madre, representada por el penalista coruñés José Luis Gutiérrez Aranguren, se centra en poner en duda las afirmaciones que el juez Vázquez Taín hizo en el auto por el que envió a prisión a Porto, a la que situó tanto en el momento en el que Asunta ingirió la alta dosis de ansiolíticos como en el de su muerte.

La abogada del padre, la compostelana Belén Hospido, sin dejar de negar todas las acusaciones que afronta su defendido, se ha centrado en el hecho que, a priori, más favorece a Alfonso Basterra, que no es otro que el propio magistrado admita que no estuvo en la casa de Teo, que es el lugar en el que la investigación sitúa el fallecimiento de Asunta.

Pero el convencimiento por parte de los investigadores de que no estuvo en el momento de la muerte de su hija no ha librado a Alfonso Basterra de asumir los mismos cargos que su exmujer. La razón es que para el fiscal y el juez el crimen de la niña se produjo en una consecución temporal de hechos de la que consideran igualmente responsables a ambos y que se activó en el momento en el que mezclaron en su comida o su bebida una alta dosis de lorazepam, el mismo ansiolítico que tomaba la madre para combatir sus crisis.

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