sábado, 21 de octubre de 2017 06:38
Sociedad

La pobreza infantil se reduciría un 50% si los padres no tuvieran que pagar hipoteca y facturas

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La tasa de pobreza de los menores catalanes se reduciría a la mitad si sus padres no tuvieran que afrontar los costes de la vivienda, como la hipoteca y las facturas, por lo que destinar ayudas a aligerar estos gastos de las familias serviría para combatir la exclusión social de los pequeños.

Lo ha explicado el experto en pobreza infantil e investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Paul Marí-Klose, que ha concretado que la pobreza infantil en Catalunya pasa del 27,2% al 41,3% después de que los padres hayan sufragado los costes de la vivienda.

Este incremento del riesgo a la pobreza después del descuento de los costes de la vivienda también se produce en el resto de franjas de edad, aunque es más acusado entre los menores: en el caso de los jóvenes de entre 18 y 34 años la pobreza pasa del 17% al 30% después de pagar las facturas.

Las diferencias se mantienen en los grupos de edad hasta los 64 años y se relaja en el caso de los ancianos, teniendo en cuenta que la pobreza sólo se incrementa del 17% al 22% una vez que las personas mayores pagan los gastos de la vivienda.

"La pobreza infantil es una cuestión de emergencia nacional y el principal problema de Catalunya actualmente", ha aseverado Marí-Klose, que esta semana ha participado en el XVII Fòrum Fedaia de los derechos de la infancia en el CaixaFòrum de Barcelona.

El experto ha criticado que la pobreza infantil "no importa" en Catalunya, teniendo en cuenta que aparece poco entre los principales problemas que preocupan a la población, que acostumbran a ser el paro y la seguridad.

"Todavía hay académicos que niegan que haya niños pobres y dicen que los pobres son sus padres", ha añadido, y ha criticado que no se estén destinando todos los recursos públicos a erradicar esta problemática.

Este fenómeno tendrá unas "graves repercusiones" en las futuras generaciones, teniendo en cuenta que con los niños que crecen en la pobreza acostumbran a tener mayores tasas de fracaso escolar y laboral.

COSTES ECONÓMICOS

Marí-Klose también ha alertado de los costes económicos que la actual pobreza infantil, que en Catalunya roza ya el 30%, tendrá a largo plazo: "Los niños que han sido pobres tienden a fracasar en la escuela y a tener dificultades de inserción laboral".

"También tienen una peor salud y tienen más probabilidades de verse envueltos en problemas con la policía y el sistema penal", ha añadido, y ha explicado que esto implica un importante gasto económico para el erario público.

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