sábado, 19 de agosto de 2017 07:32
Sociedad

El retraso en tratar a pacientes de ataques cardiacos alarga su vuelta al trabajo y anticipa su jubilación

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El retraso en el sistema de tratamiento para pacientes de infarto de miocardio con elevación del segmento ST (STEMI, en sus siglas en inglés) pospone su regreso al trabajo y aumenta la jubilación prematura, según una investigación presentada en el marco del Congreso de Cuidados Cardiacos Agudos de 2013, organizado por la Sociedad Europea de Cardiología (ESC, en sus siglas en inglés) y que se celebra desde este sábado hasta el lunes en Madrid.

a estudiante de doctorado de Aarhus, en Dinamarca, y encargada de presentar los resultados de la investigación en dicho foro, Kristina Laut, explica: "El retraso del sistema, que es el tiempo entre la llamada al servicio médico de emergencias y la reperfusión con angioplastia primaria, se asocia a un aumento de la mortalidad e insuficiencia cardiaca después de un STEMI. Las directrices sobre STEMI de la ESC en 2012 señalan el retraso del sistema como una medición de la calidad de la atención".

Según esta experta, aproximadamente un 45 por ciento de los pacientes ingresados con STEMI está en edad de trabajar pero, hasta ahora, no se sabía si el retraso del sistema afecta al tiempo de reincorporación al trabajo y la jubilación. Por ello, el equipo de investigación en el que participó decidió analizar esta vinculación "debido a la gran carga que supone la pérdida de producción para la sociedad".

El estudio analizó si el retraso en el sistema estaba asociado con la duración de la baja laboral o el momento de la jubilación en los pacientes de infarto de miocardio con elevación del segmento ST tratados con intervención coronaria percutánea primaria (PPCI). Este estudio de cohorte con base poblacional incluyó a 4.061 pacientes menores de 67 años ingresados con STEMI entre el 1 de enero de 1999 y el 1 de diciembre de 2011 y tratados con PPCI.

El Registro Nacional Danés sobre Pagos de Transferencias Públicas aportó datos para la investigación, en la que sólo se incluyeron pacientes con empleo a tiempo completo o parcial tres semanas antes de su hospitalización por STEMI y puntos de corte a 4 y 8 años para garantizar que continuara un 10 por ciento de los pacientes para cada uno de los análisis.

Tras cuatro años de seguimiento, un 91 por ciento de la población del estudio se había reincorporado al trabajo y a los ocho años de análisis, un 29 por ciento se había jubilado. Después de ajustar los factores de confusión, un retraso del sistema superior a 120 minutos se vinculó a un aplazamiento de la reincorporación al trabajo y una jubilación prematura.

"Encontramos que una gran proporción de los pacientes de STEMI se reincorporaba al mercado de trabajo en un plazo de cuatro años pero un 14 por ciento volvía más tarde por un retraso prolongado del sistema", subrayó Laut. Según esta investigadora, el estudio también reveló que, tras ocho años, las personas afectadas por un gran retraso del sistema registraban un aumento de la tasa de jubilación del 21 por ciento.

Y añadió: "Existe una asociación entre el aumento del retraso del sistema y el el retraso en la reincorporación al trabajo así como una jubilación prematura, pero necesitamos más estudios para averiguar por qué. El retraso del sistema puede afectar directamente a la reincorporación laboral por una reducción en la función ventricular del corazón u otros factores implicados".

No se encontraron diferencias entre hombres y mujeres, pero los científicos descubrieron que los varones regresaban al trabajo más tarde que las mujeres. Aunque se desconoce el motivo, Laut apuntó la posibilidad de que haya una proporción de mujeres muy pequeña en el estudio y que los hombres tengan trabajos más exigentes físicamente, por lo que entiende la necesidad de realizar más estudios que determinen el impacto de las exigencias del trabajo sobre la reincorporación laboral.

Los investigadores examinaron también las diferencias entre los pacientes casados y solteros, detectando que los pacientes solteros presentaban un menor retraso del sistema pero una mayor probabilidad de jubilarse. Según Laut, la mayoría de los solteros viven en grandes ciudades y están cerca de los grandes centros de cateterización, lo que puede reducir los retrasos del sistema, pero tienen más riesgo de jubilación al ser más vulnerables socialmente o carecer de apoyo y aliento para seguir trabajando.

"Nuestros resultados indican que el retraso del sistema es una medición del rendimiento importante en el tratamiento de los pacientes de STEMI. Puede hacerse mucho en los sistemas de atención sanitaria para que los pacientes de STEMI accedan con rapidez a la PPCI, como optimizar el diagnóstico prehospitalario. Los pacientes también necesitan reaccionar con rapidez a sus síntomas y llamar a una ambulancia", aconsejó esta experta.

En todo caso, Laut subrayó que si los pacientes no regresan al trabajo después de un ataque cardiaco, se produce una gran carga económica para la sociedad. "La inversión en infraestructuras y sistemas sanitarios resulta rentable en comparación con el coste de que las personas pierdan su capacidad para trabajar", concluyó.

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