jueves, 19 de octubre de 2017 13:10
Opinión

La postmodernidad toma forma de organización política

José Rodríguez
José Rodríguez

Que en la socialdemocracia estemos tan chanantes tiene conscuencias: cada vez más ciudadanos progresistas se sienten huérfanos de opción política.


Ese espacio, entre el postcomunismo, la socialdemocracia y el ecosocialismo, cada vez va creciendo. Los postcomunistas no son capaces de superar sus fronteras ideológicas originales y aunque son el refugio de mucho votante progresista de centroizquierda no son una opción atractiva de forma mayoritaria, los ecosocialistas están luchando contra sus propias contradicciones internas (¿son reformistas del capitalismo o son rupturistas con él?) y la socialdemocracia es más chanante y descabellada que un capítulo Muchachada Nui.


Ese hueco lo está ocupando por un lado, el populismo de toda la vida (el ascenso de UPyD) pero por otro el postmodernismo adopta forma de organizaciones políticas. Creía que ICV era la organización política que podría representar esa tendencia filosófico-política. Pero resulta que incluso ICV es demasiado "sistema" para esta corriente.


EQUO, Procés Constituent y Partido X


EQUO, que aparentemente es un partido "verde" al uso, pero resulta que tiene unos fuertes elementos de magufería antitecnológica curiosos o mantienen argumentos simultáneos que son autoexcluyentes.


El reciente Partido X del que podemos encontrar más de una crítica por su construcción de la "antipolítica" con barniz de "tecnocracia popular" , consigue mezclar el populismo antipolítico clásico, el de toda la vida, con aspectos de renovación política que están en el postmodernismo (y son aspectos positivos) pero realizados desde una perspectiva totalmente irreal e idealista de la sociedad.


Otro de los motores que pretende adquirir forma de partido político es el "Procés Constituient" de Teresa Forcades y Arcadi Oliveres. Sobre Forcades y su magufería hay toneladas de documentación escrita. No tendría que ser un argumento de crítica política, pero que un responsable político crea en pulseras mágicas, o pretenda que la política sanitaria de vacunación se adapte a sus ideas alejadas de la medicina me preocupa especialmente, se trate de una ministra del PSOE o de "sor Toyota Prius". Los fundamentos económicos que Arcadi Oliveras debería haber puesto en el manifiesto fundacional de Procés Constiuent son más que cuestionables. Pedir la paz mundial y unicornios para todos lo puede hacer todo el mundo, conseguirlo es otra cosa.


Definitivamente, esta nueva oleada de postmodernismo alcanza su propia expresión política, EQUO, Partido X, Procés Constituent, sólo falta que Punset se sume a alguna de estas propuestas o que Manel Castells intente justificar que son el modelo de política nueva que tanto ha pregonado para colocar la guinda al pastel.


Y es que la crisis de la socialdemocracia y el descrédito de la política institucional está generando unos hijos muy curiosos.

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